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Pueblo no alcanzado
1,3 M personas de este pueblo viven en países donde sigue no o poco alcanzado:
Tanzania No alcanzado
309.000 personas
Indonesia No alcanzado
293.000 personas
Egipto Poco alcanzado
208.000 personas
Kenia No alcanzado
67.000 personas
Austria Poco alcanzado
56.000 personas
Australia No alcanzado
52.000 personas
Sierra Leona No alcanzado
48.000 personas
Argelia Poco alcanzado
45.000 personas
Filipinas No alcanzado
35.000 personas
República Democrática del Congo No alcanzado
34.000 personas
Irlanda Poco alcanzado
24.000 personas
Malasia No alcanzado
16.000 personas
Ucrania No alcanzado
12.000 personas
Bulgaria No alcanzado
11.000 personas
Luxemburgo Poco alcanzado
8.100 personas
Somalia No alcanzado
7.800 personas
Gabón No alcanzado
6.100 personas
Sri Lanka No alcanzado
5.700 personas
Haití Poco alcanzado
5.700 personas
Macedonia del Norte No alcanzado
5.500 personas
Pakistán No alcanzado
5.400 personas
Hungría No alcanzado
5.200 personas
Malta Poco alcanzado
2.700 personas
Mónaco Poco alcanzado
200 personas Este es el pueblo árabe visto por su rostro esparcido por el mundo: personas de identidad y lengua árabes que viven fuera de los grandes centros del mundo árabe, en varios países. Están en ciudades de Europa, de las Américas, de Asia y de África, donde forman comunidades de inmigrantes y de descendientes, muchas veces ya en la segunda o tercera generación.
Lo que los une es la lengua y la memoria compartida. El árabe es el idioma de la familia, de la poesía, de la oración y de la mesa, y lleva una herencia de hospitalidad, de honor y de generosidad que atraviesa siglos. En cada lugar, sin embargo, esa herencia se mezcla con la vida local: algunos hablan el dialecto de los abuelos en casa y la lengua del país en la calle, otros ya hablan solamente la lengua local.
Por eso el pueblo árabe disperso es diverso por dentro. Hay comerciantes, estudiantes, profesionales, refugiados recién llegados y familias establecidas desde hace generaciones. Cada persona y cada comunidad tiene su propia historia de partida, de nostalgia y de nuevo comienzo.
La identidad árabe nació en la Península Arábiga, en sociedades tribales donde el parentesco definía la vida y la palabra hablada, en especial la poesía, era motivo de orgullo. Con el surgimiento del islam, en el siglo VII, la lengua árabe se extendió mucho más allá de la península y se convirtió en el idioma de la fe, de la ciencia y de la administración en vastas regiones.
Las comunidades árabes fuera de los grandes centros del mundo árabe se formaron sobre todo por oleadas de migración: comerciantes que recorrían rutas antiguas, familias que partieron en busca de oportunidades y, en tiempos más recientes, personas que dejaron sus hogares a causa de conflictos y crisis. Cada oleada llevó consigo la lengua, la cocina y los lazos familiares, y creó puentes entre tierras lejanas.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Brasil Parcialmente alcanzado
|
23,6%
|
466.000 |
Tanzania No alcanzado
|
15,6%
|
309.000 |
Indonesia No alcanzado
|
14,8%
|
293.000 |
Egipto Poco alcanzado
|
10,5%
|
208.000 |
Baréin Parcialmente alcanzado
|
8%
|
158.000 |
Canadá Parcialmente alcanzado
|
3,5%
|
70.000 |
Kenia No alcanzado
|
3,4%
|
67.000 |
Austria Poco alcanzado
|
2,8%
|
56.000 |
Australia No alcanzado
|
2,6%
|
52.000 |
Sierra Leona No alcanzado
|
2,4%
|
48.000 |
Argelia Poco alcanzado
|
2,3%
|
45.000 |
Filipinas No alcanzado
|
1,8%
|
35.000 |
República Democrática del Congo No alcanzado
|
1,7%
|
34.000 |
Irlanda Poco alcanzado
|
1,2%
|
24.000 |
Cuba Superficialmente alcanzado
|
1%
|
20.000 |
Malasia No alcanzado
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0,8%
|
16.000 |
Ucrania No alcanzado
|
0,6%
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12.000 |
Bulgaria No alcanzado
|
0,6%
|
11.000 |
Luxemburgo Poco alcanzado
|
0,4%
|
8.100 |
Somalia No alcanzado
|
0,4%
|
7.800 |
Gabón No alcanzado
|
0,3%
|
6.100 |
Sri Lanka No alcanzado
|
0,3%
|
5.700 |
Haití Poco alcanzado
|
0,3%
|
5.700 |
Macedonia del Norte No alcanzado
|
0,3%
|
5.500 |
Pakistán No alcanzado
|
0,3%
|
5.400 |
Hungría No alcanzado
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0,3%
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5.200 |
Malta Poco alcanzado
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0,1%
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2.700 |
Mónaco Poco alcanzado
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0%
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200 |
La familia es el centro de la vida. Los lazos entre padres, hijos, tíos y primos son fuertes, y las decisiones importantes suelen tomarse en conjunto, con gran respeto por los mayores. La hospitalidad es un valor sagrado: recibir al visitante con café, té, dulces y una mesa abundante es cuestión de honor, y rechazar la oferta puede verse como una descortesía.
Lejos de sus tierras de origen, muchos trabajan en el comercio, los servicios, la salud, la educación y pequeños negocios familiares. Las comunidades se reúnen en torno a fiestas, comidas compartidas y lugares de encuentro donde el idioma y las costumbres se mantienen vivos. Al mismo tiempo, los más jóvenes suelen vivir entre dos mundos, equilibrando la tradición de sus padres y la cultura del país donde crecieron.
La gran mayoría es musulmana, y el islam moldea el calendario, las celebraciones, las comidas y la forma de entender la familia y el honor. Para muchos, la fe es inseparable de la identidad: ser árabe y ser musulmán parecen una sola cosa, y la práctica va desde el compromiso diario con la oración hasta una religiosidad más cultural, vivida en las fiestas y las costumbres.
Existen también comunidades árabes cristianas, antiguas y de profunda tradición, que recuerdan que la fe en Jesús forma parte de la historia de la región desde los primeros siglos. En muchas familias, la fe se hereda junto con el nombre y el idioma, y la pregunta personal sobre quién es Jesús no siempre llega a formularse con libertad.
La Biblia existe en árabe desde hace mucho tiempo, en traducciones conocidas en las comunidades cristianas de la región. El desafío de quienes viven esparcidos por el mundo es otro: el árabe que se habla en casa varía mucho de un lugar a otro, y no siempre coincide con el árabe formal de las traducciones. Muchos también pasaron a vivir en otras lenguas, de modo que la Palabra necesita llegar en formatos variados, como audio, video y medios digitales, en el idioma que cada persona realmente usa en el corazón.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Para muchos árabes, la fe está tan ligada a la familia y a la identidad que cambiar de religión se ve como romper con la comunidad y traicionar el honor de los suyos. El miedo al rechazo de la familia, al aislamiento y a la pérdida de lazos pesa más que cualquier argumento. Además, las ideas distorsionadas sobre el cristianismo, muchas veces asociado con Occidente, generan desconfianza. Por estar dispersos en muchos países, hablan dialectos diferentes y rara vez tienen cerca una comunidad cristiana que hable su lengua y entienda su cultura.
Ante todo, los árabes dispersos necesitan amistades verdaderas, personas que los reciban en casa, aprendan sus nombres y escuchen sus historias sin prisa. Muchos enfrentan la nostalgia de la tierra de origen, la soledad en ciudades donde nadie habla su lengua y la incertidumbre de quien empieza la vida de nuevo. Necesitan también acceso a la Palabra de Dios en el dialecto y en el formato que usan en el día a día, y comunidades de fe que los acojan sin exigirles que dejen de ser árabes. Por último, necesitan seguidores de Jesús que permanezcan a su lado con paciencia, respeto y cuidado práctico.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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