Tecoa era una pequeña ciudad fortificada en las colinas áridas de Judá, a pocos kilómetros al sur de Belén, en el borde del desierto de Judea. Su posición elevada daba vista hasta las tierras cercanas al Mar Muerto.
La ciudad aparece por primera vez cuando Joab manda a buscar allí a una mujer astuta para interceder por Absalón ante el rey David. Más tarde, Roboam la fortifica entre las ciudades de defensa de Judá, y el rey Josafat reúne su ejército en el desierto vecino antes de una victoria concedida por Dios sobre moabitas y amonitas.
Tecoa se recuerda, sobre todo, como la tierra natal del profeta Amós, un simple pastor a quien Dios llamó para anunciar justicia a Israel. Siglos después, Jeremías usa el nombre de la ciudad como puesto de alarma ante la invasión babilónica, y sus habitantes ayudan a reconstruir el muro de Jerusalén en tiempos de Nehemías.
La historia de Tecoa muestra que Dios llama a gente común, pastores y habitantes de ciudades pequeñas, para tareas que marcan la historia de la fe.
