Sodoma era una de las ciudades de la fértil llanura del Jordán, cerca del mar Muerto.
Lot, sobrino de Abraham, eligió vivir allí después de separarse de su tío, atraído por la abundancia de agua y pastos que recordaban el jardín del Señor.
La ciudad, sin embargo, era conocida por la maldad extrema de sus habitantes. El texto bíblico afirma que los hombres de Sodoma eran perversos y grandes pecadores contra el Señor.
Sodoma fue saqueada en una guerra entre reyes de la región, y Lot fue llevado cautivo hasta que Abraham reunió a sus hombres y lo rescató.
Después, dos ángeles visitaron la ciudad y confirmaron la gravedad de su pecado, cuando los habitantes intentaron violentarlos a la fuerza.
A la mañana siguiente, el Señor destruyó Sodoma y Gomorra con fuego y azufre venidos del cielo, perdonando solo a Lot y a sus dos hijas.
Desde entonces, Sodoma se convirtió en la Biblia en el ejemplo máximo del juicio de Dios contra el pecado obstinado, recordada por los profetas, por Jesús y por los apóstoles como advertencia solemne.
