Mahanaim se encontraba en la región de Galaad, al este del río Jordán, en un territorio que más tarde marcó la frontera entre las tribus de Gad y Manasés.
Su nombre surgió cuando el patriarca Jacob, regresando a Canaán después de veinte años en casa de su tío Labán, fue recibido allí por ángeles de Dios. Él llamó a aquel lugar Mahanaim, que significa dos campamentos, en referencia a su propio grupo y al ejército celestial enviado por Dios.
Siglos después, Mahanaim volvió a aparecer en dos momentos de crisis en la historia de Israel. Fue allí donde el general Abner proclamó a Isboset, hijo de Saúl, rey sobre Israel, justo después de la muerte de Saúl. Y fue a Mahanaim que el rey David huyó cuando su propio hijo Absalón se rebeló y tomó Jerusalén.
En esos dos episodios, Mahanaim funciona como un lugar de refugio, al otro lado del Jordán, lejos del centro del poder. Allí Dios sostuvo a Jacob con la visión de sus ángeles, y sostuvo a David con la generosidad de amigos leales, en un momento en que el rey había perdido casi todo.
La ciudad también fue apartada como una de las ciudades levíticas de Galaad, entregada al clan de Merari, y en el reinado de Salomón se convirtió en sede de un distrito administrativo del reino.
