Gabaón fue la principal ciudad de una confederación hivea que vivía a pocos kilómetros al noroeste de Jerusalén, en la época de la conquista de Canaán liderada por Josué.
Temiendo la destrucción que ya había caído sobre Jericó y Hai, los habitantes de Gabaón se disfrazaron de viajeros venidos de tierras lejanas y consiguieron, mediante engaño, un pacto de paz con Israel. Descubierta la mentira, Josué mantuvo el juramento, y los gabaonitas pasaron a servir como leñadores y aguadores para el altar del Señor.
Fue en defensa de Gabaón que Josué llevó a cabo una de las batallas más recordadas de la Biblia, pidiendo que el sol se detuviera en el cielo hasta que Israel venciera a los reyes enemigos.
Siglos después, el tabernáculo que Moisés construyó en el desierto quedó instalado en Gabaón. Fue allí, delante de aquel altar, que el joven rey Salomón pidió a Dios sabiduría para gobernar.
El lugar también fue escenario de episodios más duros, como el enfrentamiento sangriento entre los ejércitos de David y de Is-boset y el asesinato de Amasa a manos de Joab. Aun en esos momentos, Gabaón aparece como un lugar donde Dios escuchó oraciones y sostuvo sus propósitos para Israel.
