Galacia era una región en la meseta central de Asia Menor, donde hoy se encuentra la parte central de Turquía. El nombre proviene de los gálatas, tribus celtas que migraron de Europa y se establecieron allí en el siglo III antes de Cristo.
En el 25 a. C. Roma organizó el territorio como provincia, uniendo esa región céltica del norte con ciudades griegas del sur, como Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe.
Pablo atravesó Galacia al menos dos veces, en el segundo y el tercer viaje misionero, siempre de paso hacia otro destino. También escribió a los gálatas una de las cartas más firmes del Nuevo Testamento, defendiendo que la salvación viene por la fe en Cristo, y no por la ley.
Los estudiosos debaten si las iglesias de esta carta eran las fundadas en el sur de la provincia durante el primer viaje misionero, o comunidades más al norte, en el antiguo territorio de los gálatas. La identificación exacta permanece incierta.
Años después, Pedro también escribió a los cristianos dispersos por Galacia, y Pablo, en su última carta, mencionó a un cierto Crescente enviado allá. La región aparece en la Biblia no por un episodio destacado, sino por iglesias reales que necesitaron afirmarse en el evangelio de la gracia.
