Edom era la región montañosa al sur del mar Muerto, ocupada por los descendientes de Esaú, hermano gemelo de Jacob. Por ese origen común, edomitas e israelitas son llamados en la Biblia pueblos hermanos.
A pesar del parentesco, la relación entre las dos naciones estuvo marcada por una rivalidad casi constante. Edom negó el paso a Israel en el desierto, fue conquistado por el rey David y volvió a rebelarse contra Judá en varias ocasiones.
La región era famosa por sus fortalezas naturales, ciudades labradas en la roca y desfiladeros de acceso casi imposible. Esto alimentaba en el pueblo edomita un fuerte sentimiento de seguridad y orgullo.
Varios profetas denunciaron ese orgullo. Abdías, Jeremías, Ezequiel y Amós anunciaron que la arrogancia de Edom y su violencia contra el pueblo de Dios serían juzgadas por completo.
La historia de Edom recuerda que el parentesco con el pueblo de Dios no sustituye la fe personal, y que ninguna fortaleza humana escapa del juicio del Señor.
