Pueblo no alcanzado Frontera
Los viswakarma thattan son una casta de orfebres de Kerala, en el sur de la India, parte del amplio grupo viswakarma de artesanos que reúne a herreros, carpinteros, escultores y trabajadores del metal. Entre ellos, el oficio que marca la identidad es el trabajo con oro y plata: muchos son dueños de joyerías o se dedican directamente a la lapidación y al comercio de joyas, una tradición de precisión y prestigio transmitida de padres a hijos.
Hablan malayalam en casa, en la lectura y en la escritura, lengua que los conecta con la rica cultura de Kerala. Muchos hoy también poseen tierras o siguen carreras administrativas, sobre todo cuando alcanzan educación superior, que es vista como un valor a ser buscado por la familia.
Una costumbre los distingue de buena parte de las comunidades hindúes de su entorno: en vez de cremar a sus muertos, los thattan acostumbran sepultarlos, una señal de cómo preservan prácticas propias incluso dentro de un contexto religioso predominantemente hindú.
Los thattan integran el grupo viswakarma, tradicionalmente asociado a la figura del arquitecto y artesano divino del hinduismo, que reúne diferentes castas de oficio según el material trabajado: metal, madera, piedra. Ese origen común se divide, en la tradición, entre cinco linajes de artesanos, entre los cuales el de los orfebres corresponde a los thattan. Al especializarse en el trabajo con oro y plata en Kerala, los thattan consolidaron, a lo largo de generaciones, un lugar propio como joyeros dentro de la estructura social de la región, manteniendo hasta hoy costumbres de matrimonio, herencia y sepultura que los distinguen de otras castas hindúes vecinas.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
India No alcanzado
|
100%
|
212.000 |
La joyería es el oficio que identifica a los thattan: muchos son dueños de tiendas de joyas o trabajan con oro y plata, un saber transmitido de generación en generación. Otros poseen tierras, y las familias con acceso a educación superior valoran el título universitario como camino de ascenso, ocupando cargos administrativos y de oficina.
Los lazos de parentesco son estrechos: los matrimonios entre primos son comunes, y un nuevo matrimonio tras el divorcio es aceptado sin gran estigma. Cuando el padre muere, hijos e hijas dividen la herencia en partes iguales, correspondiendo al hijo mayor asumir la responsabilidad por la casa de la familia.
Los thattan son hindúes, y su fe está entrelazada con la propia identidad de casta: por tradición, asocian su origen y su oficio a la figura de Vishwakarma, el arquitecto y artesano divino, patrono de quienes trabajan con las manos y con el metal. Esa devoción vincula el trabajo cotidiano del orfebre a un sentido sagrado de vocación heredada.
La práctica religiosa se mezcla con costumbres propias de la comunidad, como el sepultamiento de los muertos en vez de la cremación más común entre los hindúes, lo que muestra que la fe thattan lleva marcas específicas de casta dentro del amplio universo hindú.
Los thattan hablan, leen y escriben en malayalam, lengua con tradición bíblica que se remonta a inicios del siglo diecinueve y cuenta con la Biblia completa desde hace más de cien años, además de ediciones revisadas en lenguaje contemporáneo. El acceso al texto no es, por lo tanto, el principal obstáculo: el desafío está en llevar esa Palabra, disponible ya hace generaciones, a una comunidad que nunca la ha recibido como testimonio vivo dentro de su propia casta.
Ser thattan en Kerala significa pertenecer a una casta de orfebres con un lugar definido dentro de la sociedad hindú, y abrazar a Cristo es visto como romper con esa identidad colectiva sin el apoyo de la comunidad más amplia. Como no hay relatos de cristianos entre los thattan, quien decide seguir a Jesús enfrenta ese camino solo, lo que aumenta el riesgo de retroceder ante la presión familiar y social.
Como en cualquier comunidad organizada por casta y oficio, el mayor desafío de los thattan no es material, sino relacional: la ausencia de cualquier testimonio cristiano dentro del propio grupo significa que hoy no existe un puente natural entre la fe en Jesús y la identidad thattan. Falta un primer paso, alguien que muestre que seguir a Cristo no exige dejar de ser thattan.
También existe la necesidad de acompañamiento y comunidad para quien eventualmente se acerque al evangelio, de modo que esa persona no tenga que enfrentar sola el peso de una decisión que rompe con expectativas familiares y sociales tan arraigadas.
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