Shagil Kannur - Wikimedia, CC BY-SA 4.0, via Joshua Project
Pueblo no alcanzado Frontera
Los mirasis sikhs son una comunidad de tradición musical y oral del norte de la India, vinculada desde hace mucho tiempo al mundo de los cantores, los instrumentistas y los guardianes de la memoria familiar. El nombre proviene probablemente de una palabra árabe que alude a la herencia, y dice mucho de ellos: durante generaciones fueron ellos quienes guardaron y transmitieron las historias de las familias, cantándolas en bodas, fiestas y ferias.
Forman una casta con varios subgrupos, entre ellos los balmikis y los doms. En algunas regiones se les llama pakhwaji, en referencia al tambor que tocan. Viven sobre todo en Punyab, pero hay familias en estados vecinos, como Uttar Pradesh, Rajastán, Haryana y Delhi.
Existen mirasis hindúes y musulmanes, pero este grupo se identifica con el sijismo. Hablan principalmente punjabi, y algunos también hindi. Situados tradicionalmente en un peldaño modesto de la jerarquía social, llevan consigo un patrimonio cultural que desde hace siglos alegra la vida de sus vecinos.
La tradición de los mirasis es antigua en el Punyab, donde siempre fueron considerados bardos, genealogistas y músicos hereditarios, presentes en las celebraciones de familias y comunidades. La memoria sikh guarda con cariño el nombre de Mardana, compañero de Guru Nanak que lo acompañaba con música, y el lugar de los músicos en la vida religiosa y social de la región forma parte de esa herencia.
Bajo los gobernantes sikhs, como en tiempos de Ranjit Singh, los músicos de este tipo contaron con protección y mecenazgo. Incluso después del fin de ese imperio, estados principescos como Patiala y Kapurthala siguieron sosteniendo a artistas tradicionales, lo que ayudó a preservar su oficio y su herencia hasta hoy.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
India No alcanzado
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100%
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2.300 |
Muchos mirasis sikhs todavía se presentan en ferias y cantan en bodas, manteniendo viva el arte que heredaron de sus padres. Para sostener a la familia, también trabajan en labores manuales, cultivan tierras como arrendatarios o venden verduras. Quienes tuvieron la oportunidad de estudiar trabajan en organismos públicos y en las fuerzas armadas, y algunos se dedican a investigar genealogías.
La vida social gira en torno a la casta. Un consejo propio resuelve los conflictos y vela por el comportamiento de todos, y el matrimonio se celebra dentro del grupo. Esa red de apoyo da seguridad y sentido de pertenencia, pero también limita las elecciones personales y mantiene a la comunidad bastante cerrada a lo que viene de fuera.
Los mirasis sikhs siguen el sijismo, una religión que reúne elementos que dialogan con el islam y el hinduismo, pero que afirma un solo Dios y valora la oración, el servicio a los demás y la vida honesta. Tienen en el libro sagrado el centro de su devoción, tratado con enorme reverencia y llevado al corazón de sus celebraciones.
En la práctica, la fe se mezcla con la historia de la familia y de la casta. Como existen mirasis hindúes y musulmanes, es común que en una misma familia o vecindario convivan tres grandes tradiciones, lo que trae tanto convivencia como cierta confusión espiritual. Para muchos, ser sikh es parte de ser mirasi, y cambiar de fe tiende a sentirse como romper con los suyos.
En la lengua que la mayoría habla en casa, el punjabi, la Biblia ya existe completa, y también hay recursos en audio, aplicaciones, videos y materiales para niños. En hindi y urdu el camino también está abierto. Aun así, tener la Palabra a disposición no significa que haya llegado a esta comunidad: no hay una obra conocida entre ellos, y la tradición oral, tan fuerte en este pueblo, sugiere que la escucha, más que la lectura, puede ser la puerta de entrada.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
La identidad mirasi y la identidad sikh van juntas, de modo que seguir otro camino de fe puede interpretarse como abandonar a la familia y a la casta. El consejo comunitario vela por el comportamiento del grupo, y el matrimonio solo dentro de la comunidad refuerza la presión para seguir siendo como todos. A esto se suma que, hasta donde se sabe, no hay una obra activa de plantación de iglesias entre ellos, y que pocos han conocido personalmente a alguien que siga a Jesús.
Durante siglos esta comunidad ha ocupado una posición social modesta, y muchas familias viven del trabajo manual y de oficios inestables, con necesidad de educación, dignidad y oportunidades para los jóvenes. En el plano espiritual, la mezcla de tradiciones dentro de una misma casa deja a muchos sin claridad sobre quién es Dios y cómo acercarse a él. Necesitan amigos fieles que los escuchen con paciencia, Escrituras en su lengua y el testimonio de personas que vivan con ellos la esperanza en Cristo.
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