Pueblo no alcanzado Frontera
Los handi son una pequeña comunidad de Sri Lanka, de habla cingalesa, que vive en medio de la mayoría cingalesa de la isla. Comparten idioma, calendario y buena parte de la vida cotidiana con sus vecinos, pero conservan un nombre y una memoria que son solo suyos.
El nombre del grupo está ligado a ocupaciones tradicionales, principalmente trabajos manuales y oficios que sustentaban la vida de la aldea. Esa herencia fue moldeando, con el tiempo, el lugar que los handi ocuparon en la sociedad y en la economía local.
Por ser pocos y estar dispersos entre la población mayoritaria, los handi son fácilmente olvidados, tanto por la sociedad que los rodea como por quienes piensan en llevar el evangelio a los pueblos. Aun así, son familias con rostro, historias y sueños, conocidas por Dios por su nombre.
La historia de los handi camina junto con la de la propia sociedad cingalesa. Su nombre remite a oficios y trabajos de servicio, y fue ese papel, ejercido durante generaciones, el que definió el lugar de la comunidad en la aldea y en el sustento de las familias.
Se ha escrito poco sobre su trayectoria, y buena parte de la memoria del grupo la guarda la tradición oral. A lo largo de los siglos convivieron de cerca con sus vecinos, hablando la misma lengua y compartiendo el mismo ambiente religioso, sin perder el sentido de ser una comunidad con identidad propia.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Sri Lanka No alcanzado
|
100%
|
1.900 |
Los handi viven en medio de la sociedad cingalesa y, como sus vecinos, organizan la vida en torno a la familia, que es unida y suele recibir bien al visitante: ofrecer té o una comida forma parte natural de la hospitalidad. El trabajo manual y los oficios de servicio marcaron la memoria del grupo, y hoy las familias buscan su sustento de muchas maneras, en el campo y en la ciudad.
En la mesa, como entre los cingaleses en general, el arroz con curry es el centro de todo, sazonado con coco, chile y especias de la tierra. El año está marcado por celebraciones que reúnen a la vecindad, como el Vesak, fiesta de luces y linternas, y el Año Nuevo cingalés, tiempo de visitas, de regalos y de reencuentros entre parientes.
La mayoría de los handi sigue el budismo, como la gran mayoría de los cingaleses. La fe aparece en la visita al templo, en las ofrendas a los monjes y en los rituales que acompañan el nacimiento, el matrimonio, la muerte y las estaciones del año. Para muchos, ser budista es parte de ser cingalés, y la religión es una herencia familiar más que una elección personal.
Este camino espiritual se vive con sinceridad y respeto por las tradiciones de los antepasados. Por eso, el mensaje de Jesús suele llegar como algo ajeno a la identidad del pueblo y de la comunidad, y el evangelio todavía no ha echado raíces profundas entre ellos.
Los handi hablan cingalés, lengua que ya tiene la Biblia completa traducida, además de recursos en audio y aplicaciones. El material, por tanto, existe. El desafío es que llegue de verdad a estas familias, en formas cercanas a su vida: una voz amiga que lea, un audio en el celular, una historia contada en el porche. La Palabra ya está en la lengua del corazón, y falta que llegue a las manos y a los oídos de los handi.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Entre los handi, igual que entre muchos cingaleses, ser budista y ser parte del pueblo van de la mano, y dejar la fe de los padres puede sonar a abandonar a la propia familia y a la comunidad. Por ser una minoría pequeña y dispersa, casi no hay cristianos que vivan cerca de ellos o que los conozcan de cerca. A esto se suman el lugar de servicio que históricamente ocuparon y el hecho de que rara vez se los recuerda en las iniciativas de alcance, lo que deja pocos puentes de amistad y confianza.
Muchas familias handi pueden enfrentar trabajos con poca estabilidad de ingresos y acceso limitado a una educación de calidad y a buenos servicios de salud. Hay necesidad de oportunidades justas, de dignidad y de ser vistos como iguales por quienes conviven con ellos.
En lo espiritual, necesitan personas que los conozcan, vivan entre ellos y compartan el evangelio en cingalés, de manera respetuosa y cercana a la cultura. Necesitan también discipulado y una comunidad acogedora para quien decida seguir a Jesús.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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