Nacido en 1489 cerca de Nottingham, Inglaterra, Thomas Cranmer ingresó todavía adolescente en el Jesus College, en Cambridge, donde pasaría casi tres décadas como estudioso de teología. Nada en él anunciaba el destino de arzobispo que le esperaba.
En 1529, una conversación sobre la anulación del matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón cambió su rumbo: Cranmer sugirió consultar a teólogos y universidades en lugar de apelar solo a Roma. La idea agradó al rey y lo lanzó a la vida pública.
Como embajador en Alemania, Cranmer conoció al reformador luterano Andreas Osiander y, en 1532, se casó en secreto con Margarita, sobrina de la esposa de Osiander, desafiando el celibato clerical aún exigido en la Inglaterra católica.
Consagrado arzobispo de Canterbury en 1533, declaró nulo el matrimonio real y, poco después, disolvería también el de Ana Bolena, siempre al servicio de la voluntad de Enrique VIII. Bajo Eduardo VI, sin embargo, asumió un papel más autoral en la reforma de la iglesia inglesa.
Su obra mayor fue el Libro de Oración Común, publicado en 1549 y revisado en 1552: un culto entero en inglés, de prosa cadenciosa, que sustituyó siglos de liturgia en latín y moldeó la fe y la lengua inglesas por generaciones.
Cranmer también tuvo límites documentados. En 1550 y 1551, participó en la condena de Joan Bocher y George van Parris, ejecutados por herejía bajo el mismo régimen que él ayudaba a construir, episodio que contrasta con el martirio que el propio arzobispo sufriría años después.
Con la muerte de Eduardo VI, Cranmer apoyó el intento de poner a Juana Grey en el trono para impedir una reina católica. El ascenso de María I lo llevó a la prisión; bajo fuerte presión, firmó diversas retractaciones, renunciando por escrito a sus convicciones reformadas.
El día de la ejecución, sorprendió a todos al retractar públicamente esas retractaciones. En la hoguera en Oxford, extendió primero la mano derecha a las llamas, la misma que había firmado los documentos, diciendo que ella había ofendido, antes de morir con las palabras de Esteban en la boca.