Siendo aún joven, Richard Baxter enfrentó años de salud frágil y temió morir antes de madurar en la fe. Esa cercanía constante con la muerte, más que cualquier teoría abstracta, moldeó su urgencia pastoral: cada conversación, cada sermón, podía ser el último que tendría con esa persona.
Nacido el 12 de noviembre de 1615, en Rowton, en el condado de Shropshire, recibió una educación formal escasa por causa de su salud precaria y de maestros que él mismo describió como poco preparados. Fue ordenado diácono en diciembre de 1638 y sirvió como maestro y predicador en Dudley y Bridgnorth antes de asumir el ministerio que marcaría su vida.
En 1641, llegó a Kidderminster, ciudad de tejedores en Inglaterra, y allí permaneció por casi veinte años, con una interrupción durante la Guerra Civil inglesa, período en que sirvió como capellán del ejército parlamentario. Organizó visitas semanales a cientos de familias para catequesis personal, convencido de que la reforma de la iglesia comienza dentro de cada hogar.
En 1647, durante una enfermedad grave en la que temió no sobrevivir, comenzó a escribir El Descanso Eterno de los Santos, meditación sobre la esperanza del cielo, en la casa de Sir Thomas Rous, en Rous Lench. Publicado en 1650, se convirtió en uno de los libros devocionales más leídos del puritanismo inglés.
En 1656, publicó El Pastor Reformado, manual sobre el cuidado pastoral personal y la catequesis sistemática de las familias. La obra se convirtió en referencia para generaciones de pastores, mucho más allá de su propia tradición.
En 1662, se negó a someterse al Acta de Uniformidad, llegando a rechazar un obispado que le fue ofrecido, y fue expulsado del clero anglicano, convirtiéndose en uno de los líderes del movimiento no conformista. En septiembre del mismo año, se casó con Margaret Charlton, antigua oyente de su predicación en Kidderminster, cerca de veinte años más joven que él. La diferencia de edad y de posición social alimentó comentarios maliciosos en la época, pero el matrimonio resultó ser una unión feliz, vivida en medio de años de persecución y mudanzas forzadas.
Sus posiciones teológicas moderadas sobre la gracia y la justificación, hoy llamadas baxterianismo, atrajeron críticas tanto de calvinistas rígidos como de anglicanos oficiales, y su prosa extensa, a lo largo de casi doscientas obras, dificultó la recepción de muchos de sus escritos. En 1685, ya cerca de los setenta años, fue juzgado por el temido juez Jeffreys y encarcelado bajo la acusación de difamar a la Iglesia Anglicana.
Murió en Londres, el 8 de diciembre de 1691, a los 76 años. Su modelo de pastoreo personal y su búsqueda de una fe esencial que uniera a los cristianos más allá de las denominaciones siguen inspirando a pastores y misioneros alrededor del mundo.