A los siete años, James Innell Packer fue atropellado por una furgoneta al huir de un matón a la salida de la escuela, en Inglaterra. El accidente le dejó una marca permanente en el cráneo y lo alejó de los deportes, pero le abrió tiempo para la lectura, hábito que moldearía toda su vida como teólogo y escritor.
En la Universidad de Oxford, Packer asistió a conferencias de C. S. Lewis y, en octubre de 1944, entregó su vida a Cristo en un culto evangelístico organizado por la InterVarsity. A partir de ahí, los estudios clásicos dieron paso a una vocación teológica que atravesaría el siglo XX.
Ordenado diácono en 1952 y presbítero en 1953 en la Iglesia de Inglaterra, enseñó griego, latín y teología en Oxford y Bristol. Su tesis doctoral sobre el puritano Richard Baxter reveló un interés que marcaría toda su obra: la espiritualidad práctica de los puritanos ingleses.
En 1973 publicó Hacia el conocimiento de Dios, libro que distinguía saber sobre Dios de conocerlo de verdad y vendió más de un millón y medio de ejemplares. La obra se convirtió en lectura esencial en iglesias evangélicas de todo el mundo, uniendo rigor teológico y devoción personal.
En 1979 se trasladó a Canadá para enseñar en el Regent College, en Vancouver, donde permaneció casi cuatro décadas formando pastores y líderes cristianos. Allí consolidó su defensa de la autoridad de las Escrituras y su pasión por los escritos puritanos, rescatados en obras como Among God’s Giants.
En 1978 ayudó a redactar la Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica, documento que se convirtió en referencia para los evangélicos que defendían la total confiabilidad de la Biblia frente al avance de la teología liberal. Años después, ejerció como editor general de la traducción bíblica ESV.
No todo fue consenso: su participación en el documento Evangélicos y Católicos Juntos, en 1994, fue criticada por evangélicos que vieron en ella una concesión indebida a las diferencias doctrinales, algunos señalando una inconsistencia entre esa aproximación y su histórica defensa de la doctrina reformada. En 2008 dejó la Iglesia Anglicana de Canadá tras un cisma sobre la bendición de uniones del mismo sexo, entregando su licencia ministerial.
A partir de 2016, la degeneración macular lo dejó prácticamente ciego, poniendo fin a décadas de lectura y escritura incesantes. Packer murió en Vancouver el 17 de julio de 2020, a los 93 años, días antes de cumplir 94, dejando un llamado todavía vigente: conocer a Dios es más que saber sobre él.