1780-1845

Reformadora penitenciaria · Filántropa

Elizabeth Fry

Resumen
Reformadora cuáquera británica que transformó el trato dado a las mujeres presas en Newgate, llevando alfabetización, trabajo digno y asistencia espiritual a quienes la sociedad prefería olvidar. Sus propuestas cambiaron leyes penitenciarias y ayudaron a sentar las bases de la enfermería moderna.
Quién fue
Biografía

Imagina visitar una prisión abarrotada de mujeres y niños, sin ropa limpia, sin instrucción, sin ninguna esperanza de un nuevo comienzo. Eso fue lo que Elizabeth Fry encontró en enero de 1813, al entrar por primera vez en Newgate, la temida prisión de Londres. Lo que vio allí cambiaría el resto de su vida.

Nacida en Norwich, Inglaterra, en 1780, Elizabeth Gurney creció en una familia cuáquera próspera, pero poco rigurosa en la fe. A los diecisiete años, un sermón del predicador estadounidense William Savery despertó en ella una profunda conciencia espiritual. En 1811 sería reconocida como ministra por la Sociedad Religiosa de los Amigos, los cuáqueros.

Casada desde 1800 con el comerciante Joseph Fry, tuvo once hijos y enfrentó una tensión común a tantas mujeres de fe: conciliar el llamado interior con los deberes domésticos. La crítica de que descuidaba el hogar la acompañó durante años, incluso cuando su trabajo ya transformaba vidas fuera de casa.

Llevada a Newgate por el cuáquero Stephen Grellet en 1813, encontró a cientos de mujeres hacinadas, muchas con hijos pequeños, sin separación entre las condenadas y las que aún esperaban juicio. Solo en diciembre de 1816 logró volver con regularidad, ofreciendo a las presas lectura, costura y trabajo remunerado, y no solo castigo.

En 1818 se convirtió en una de las primeras mujeres en testificar ante un comité del Parlamento británico. Sus ideas ayudaron a dar forma a la Ley de Prisiones de 1823, que pasó a exigir celdas separadas por sexo y guardias mujeres para las reclusas, principio que todavía hoy está presente en las legislaciones penitenciarias.

No todo fue una victoria sin costo. Cuando el banco de su esposo quebró en 1828, rumores injustos vincularon el dinero recaudado por Elizabeth con las deudas de la familia, manchando por un tiempo su reputación y la de las obras que ella lideraba. Cuáqueros más rígidos también reprobaban su gusto por la ropa fina y su exposición pública, conflicto que ella misma registró en sus diarios. Biógrafas que tuvieron acceso a esos diarios sin los cortes hechos después por sus hijas relatan además una vida marcada por la ansiedad y la duda, y por años de dependencia del vino y el láudano, que ella veía como remedio, un contraste que ella misma nunca resolvió con el discurso de sobriedad que predicaba a los pobres.

Aun así, su obra siguió creciendo: visitó prisiones por toda Europa y, en 1840, abrió en Londres una escuela de enfermería cuyas alumnas, décadas después, servirían junto a Florence Nightingale en la Guerra de Crimea. Se correspondió con reinas y emperadores, repitiendo siempre que castigar no bastaba, era necesario restaurar.

Hoy su ejemplo recuerda que el evangelio alcanza también a quienes la sociedad prefiere encerrar y olvidar. Cada capellanía en una prisión, cada proyecto de alfabetización o de trabajo dentro de los muros de una cárcel lleva algo de lo que Elizabeth Fry comenzó hace más de dos siglos.

“El castigo no existe para la venganza, sino para disminuir el crimen y reformar al criminal.”
Elizabeth Fry · Diario de Elizabeth Fry, citado en Memoir of the Life of Elizabeth Fry (1847), compilado por sus hijas a partir de sus diarios y papeles
Línea de tiempo
1780

Nacimiento en Norwich

Elizabeth Gurney nace en una familia cuáquera próspera, pero poco rigurosa en la fe.

1798

Despertar espiritual

Un sermón del predicador cuáquero estadounidense William Savery la marca profundamente a los diecisiete años.

1800

Matrimonio con Joseph Fry

Se une a un comerciante cuáquero; tendrían once hijos.

1811

Reconocida como ministra cuáquera

La Sociedad Religiosa de los Amigos comienza a reconocer su don para predicar.

1813

Primera visita a Newgate

Llevada por el cuáquero Stephen Grellet, ve de cerca la miseria de las mujeres presas.

diciembre de 1816

Regreso regular a Newgate

Comienza a visitar a las presas con regularidad, ofreciendo instrucción y trabajo.

1821

Funda la Sociedad Británica de Damas

Organiza voluntarias para la reforma de las mujeres encarceladas.

1823

La Ley de Prisiones incorpora sus ideas

El Parlamento británico aprueba reformas inspiradas en su trabajo.

1845

Muerte en Ramsgate

Más de mil personas acompañan su funeral cuáquero.

Obras e hitos

Observations on the Visiting, Superintendence, and Government of Female Prisoners

1827

Obra en la que sistematizó sus principios de reforma penitenciaria: instrucción, trabajo remunerado y supervisión por mujeres.

Testimonio ante el Parlamento británico

1818

Se convirtió en una de las primeras mujeres en testificar ante un comité parlamentario, relatando las condiciones en Newgate.

Sociedad Británica de Damas para la Reforma de las Presas

1821

Fundó la asociación de voluntarias que organizaba visitas, instrucción y trabajo para mujeres encarceladas.

Ley de Prisiones (Gaols Act)

1823

Sus propuestas influyeron en la ley que exigió celdas separadas por sexo y guardias mujeres para las reclusas en Inglaterra.

Asistencia a las mujeres deportadas a Australia

décadas de 1820 y 1830

Comenzó a visitar los barcos de transporte de condenadas, proporcionando suministros e instrucción antes del viaje forzado.

Institución de Hermanas de Enfermería

1840

Escuela de formación de enfermeras en Londres, semilla de un modelo profesional de cuidado de los enfermos.

Contribuciones
1

Reforma del sistema penitenciario

Sus propuestas de separación por sexo, guardias mujeres y trabajo instructivo se convirtieron en base de leyes penitenciarias en Gran Bretaña e influyeron en reformas en otros países europeos.

2

Bases de la enfermería moderna

La escuela de enfermería que fundó formó a mujeres que, décadas después, servirían bajo Florence Nightingale en la Guerra de Crimea, ayudando a profesionalizar el cuidado de los enfermos.

3

Participación pública de las mujeres

Al testificar ante el Parlamento británico en 1818, abrió camino para que otras mujeres se involucraran públicamente en causas sociales y humanitarias.

4

Cuidado de poblaciones olvidadas

Extendió su trabajo a los barcos de mujeres deportadas a Australia y a prisiones de otros países europeos, tratando a los presos como personas capaces de restauración.

Legado misionero

Su convicción de que nadie está fuera del alcance de la gracia, ni siquiera las mujeres presas y olvidadas por todos, inspira hoy ministerios de capellanía y evangelización dentro de prisiones alrededor del mundo.

El modelo de visitar, instruir y capacitar para el trabajo, en lugar de solo castigar, orienta hasta hoy proyectos cristianos de reintegración de exreclusos.

Su énfasis en unir oración y servicio práctico a los más necesitados sigue moldeando organizaciones cristianas de asistencia social en contextos de pobreza y exclusión.

Como una de las primeras mujeres en hablar en nombre del evangelio ante el poder público, abrió espacio para generaciones de mujeres que hoy lideran obras misioneras y sociales en diversas naciones.

Otras personas