Pocas historias de misiones guardan un giro tan difícil de aceptar como la de Elisabeth Elliot. Ella perdió a su esposo por las lanzas de un pueblo que apenas conocía y, años después, eligió vivir junto a ese mismo pueblo. Su vida invita a preguntarse qué hacer cuando el dolor parece contradecir el llamado.
Nacida en Bruselas, Bélgica, el 21 de diciembre de 1926, hija de misioneros, Elisabeth Howard estudió griego clásico en Wheaton College, decidida a traducir algún día las Escrituras para pueblos sin Biblia. Se graduó en 1948, se formó en lingüística y fue a Ecuador a trabajar entre los indígenas colorado y quichua.
En Quito se casó con el misionero Jim Elliot el 8 de octubre de 1953. En enero de 1956, Jim y otros cuatro compañeros fueron asesinados a lanza por guerreros huaorani, cuando intentaban el primer contacto pacífico con el pueblo, episodio que se conoció como la Operación Auca.
En octubre de 1958, Elisabeth entró en la aldea huaorani con su pequeña hija, Valerie, y la misionera Rachel Saint, hermana de otra víctima. Aprendieron el idioma y vieron a muchos convertirse, pero diferencias de método y de convicción con Rachel la llevaron a dejar el trabajo conjunto en 1961.
Contó la historia de su esposo y de sus compañeros en Through Gates of Splendor (1957) y Shadow of the Almighty (1958), libros que se convirtieron en éxitos de ventas y abrieron su carrera como escritora. Regresó a Estados Unidos en 1963 y, a lo largo de cinco décadas, publicó más de dos decenas de obras.
Se casó de nuevo en 1969, con el profesor Addison Leitch, y quedó viuda con su muerte en 1973. En 1977 se casó por tercera vez, con Lars Gren. Biógrafas recientes, como Lucy S. R. Austen y Ellen Vaughn, documentan que este fue el matrimonio más difícil de los tres: Gren controlaba aspectos de la vida diaria de Elisabeth y, ya en la etapa avanzada de su demencia, llegó a sentarla junto al escenario en conferencias mientras reproducía grabaciones de sus propias charlas antiguas; las mismas biógrafas registran que él destruyó parte de los diarios que ella escribió a lo largo del matrimonio. Sus enseñanzas sobre los roles de género, en Passion and Purity y Let Me Be a Woman, aunque muy influyentes, generaron debate dentro del propio evangelicalismo.
Entre 1988 y 2001, presentó el programa diario de radio Gateway to Joy, llevando enseñanza bíblica y consejería práctica a una audiencia nacional en Estados Unidos. Se convirtió en una de las voces más escuchadas del cristianismo evangélico norteamericano en el cambio del siglo 20 al 21.
En los últimos diez años de vida, convivió con demencia y dejó de hablar en público a partir de 2004. Elisabeth Elliot murió el 15 de junio de 2015, en Magnolia, Massachusetts. Su decisión de volver al pueblo que mató a su esposo sigue siendo citada en entrenamientos de misiones como ilustración viva de Juan 12:24: el grano que muere y, por eso, produce mucho fruto.