Mucha gente hoy sirve, escribe o enseña sin ver el fruto de su propio trabajo en vida. Así fue con Arthur Pink: murió casi olvidado en una isla escocesa, y solo después de su muerte sus escritos alcanzaron lectores en todo el mundo.
Nacido en Nottingham, Inglaterra, el 1 de abril de 1886, Arthur Walkington Pink creció en un hogar no conformista, pero siendo aún joven se alejó de la fe cristiana y llegó a integrar la Sociedad Teosófica, con suficiente destaque como para recibir una invitación de liderazgo de la propia Annie Besant.
En 1908, un desafío de su padre, citando un proverbio bíblico sobre el camino que parece recto pero conduce a la muerte, marcó su conversión al cristianismo evangélico. Pink dejó el ocultismo y pasó a dedicarse al estudio de las Escrituras con la misma intensidad de antes.
Tras un breve paso por el Moody Bible Institute, en Chicago, asumió su primer pastorado en Silverton, Colorado, en 1910. En las dos décadas siguientes pastoreó iglesias en Estados Unidos y Australia, pero su predicación calvinista, cada vez más firme, generaba resistencia entre bautistas y fundamentalistas dispensacionalistas.
Pink era un hombre de temperamento reservado y difícil. Se aislaba por horas de estudio, evitaba visitas y, ya en Escocia, llegó a alejarse de la convivencia con la iglesia local, prefiriendo ministrar por correspondencia. Su principal biógrafo reconoce que esa reclusión, en parte elegida, le costó amistades y limitó su alcance pastoral en vida.
En 1922, lanzó la revista mensual Studies in the Scriptures, que sostendría lo esencial de su obra durante los treinta años siguientes. De allí nacieron libros como La soberanía de Dios y Gleanings in Genesis, marcados por la exposición minuciosa de las Escrituras, casi verso a verso.
Establecido definitivamente en Stornoway, Escocia, a partir de 1940, vivió de modo sencillo y recogido hasta morir, el 15 de julio de 1952, prácticamente desconocido fuera de un pequeño círculo de lectores.
Solo después de su muerte, por medio de editoriales como Banner of Truth Trust, sus libros alcanzaron difusión mundial y ayudaron a reavivar, en el siglo XX, el interés por las doctrinas de la gracia y por la predicación expositiva fiel al texto bíblico.