Pérgamo fue una de las ciudades más importantes del Asia Menor romana, construida sobre una acrópolis que dominaba la llanura circundante.
Allí funcionaban un gran altar dedicado a Zeus, un templo del culto al emperador romano y un famoso santuario de curación ligado al dios Esculapio, cuyo símbolo era una serpiente.
La ciudad también albergó una de las mayores bibliotecas del mundo antiguo, rival de la biblioteca de Alejandría. Fue en Pérgamo donde se perfeccionó una técnica de preparación de pieles de animales para la escritura, que dio origen a la palabra pergamino.
En la Biblia, Pérgamo aparece solamente en el libro de Apocalipsis, como una de las siete iglesias a las que Cristo envió cartas por medio del apóstol Juan. Ningún otro episodio bíblico está ligado directamente a esta ciudad.
Cristo reconoce que su iglesia vivía en un lugar de fuerte oposición espiritual, descrito como el sitio donde está el trono de Satanás. Aun así, él elogia la fidelidad de los creyentes, incluso después de que uno de ellos, Antipas, fuera muerto por su fe.
La carta también trae una reprensión: parte de la iglesia toleraba falsas enseñanzas, comparadas con las de Balaam y los nicolaítas. El mensaje a Pérgamo muestra que Cristo ve y sostiene a su iglesia incluso en los ambientes más hostiles al evangelio, y al mismo tiempo no tolera concesiones internas a la verdad.
