Nicópolis fue fundada por el emperador Augusto alrededor del año 29 a. C. para conmemorar su victoria naval sobre Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio. Hubo más de una ciudad con ese nombre en el mundo antiguo, pero la tradición identifica esta como la Nicópolis del Epiro, en Grecia, la más conocida entre ellas.
El único registro bíblico del lugar está en la carta de Pablo a Tito. Pablo pide que Tito venga a su encuentro allí en cuanto llegara Artemas o Tíquico a Creta para ocupar su lugar, pues había decidido pasar el invierno en Nicópolis.
El pedido revela el cuidado de Pablo al planificar su misión y formar una red de colaboradores confiables. Aun cerca del final de su vida, seguía moviéndose y llamando a otros para la obra del evangelio.
