Elcós aparece en la Biblia una única vez, en el primer versículo del libro de Nahúm. Allí el profeta es identificado como natural de ese lugar, antes de anunciar la caída de Nínive.
Fuera de esa mención, el texto bíblico no cuenta nada más sobre Elcós. No hay relato de algún acontecimiento allí, ni otro pasaje que ayude a ubicarla con seguridad.
Los estudiosos evangélicos reconocen que los intentos de identificar el lugar no han tenido éxito. Al menos tres regiones diferentes ya han sido propuestas: Galilea, el sur de Judá y el norte de Mesopotamia, cerca de Nínive.
Lo que esta breve mención realmente enseña es que Dios levanta a sus mensajeros incluso de lugares sin otro registro en la historia. Un profeta de una ciudad casi desconocida recibió la visión que anunció la caída del imperio más temido de su tiempo.