Laquis fue una de las ciudades más importantes del reino de Judá, superada en tamaño y fortificación solo por Jerusalén.
Estaba en la Sefela, la franja de colinas entre la llanura costera y las montañas de Judea, en un punto estratégico que guardaba el acceso a Jerusalén por el suroeste.
Antes de la conquista israelita era una ciudad estado cananea, gobernada por su propio rey. Josué la sitió y la tomó.
Más tarde, ya como ciudad de Judá, Roboán la fortificó para proteger el reino recién dividido.
Laquis vivió dos de los momentos más dramáticos de la historia de Judá: la muerte del rey Amasías, perseguido hasta allí, y el cerco brutal de Senaquerib en 701 a. C., documentado en detalle por los relieves asirios.
Décadas después fue una de las últimas ciudades en resistir al ejército babilónico, junto a Azeca, poco antes de la caída de Jerusalén.
El profeta Miqueas llamó a la ciudad principio del pecado para Judá, ligando su fuerza militar a una confianza que se alejaba de Dios.
