Pueblo no alcanzado
Los totos son uno de los pueblos indígenas más pequeños del mundo y viven en un único lugar: la aldea de Totopara, en el norte de Bengala Occidental, en la India, a los pies de las colinas de Bután. Allí, entre bosques y huertos rodeados de bambú, construyeron una identidad propia, distinta de los pueblos bengalíes, nepaleses y butaneses que los rodean.
Hablan el toto, lengua de la familia sinotibetana que no se parece a las de sus vecinos. Los más jóvenes aprenden también bengalí y nepalí en la escuela, pero el toto sigue siendo la lengua del hogar y de la aldea, y hoy existe también en forma escrita.
Son un pueblo endogámico: se casan dentro del pueblo, pero fuera del propio clan. Están reconocidos oficialmente como un grupo tribal particularmente vulnerable. Por ser tan pocos y vivir concentrados en un solo lugar, cada familia lleva consigo una parte grande de la memoria colectiva del pueblo. Su cultura tiene un rasgo notable: la monogamia como forma común de matrimonio y el rechazo de la dote, algo que ellos mismos presentan con orgullo.
Los totos se consideran habitantes antiguos de las laderas del Himalaya oriental, y durante mucho tiempo vivieron de la recolección en el bosque y de una agricultura de cultivos itinerantes. Su aislamiento geográfico preservó la lengua y las costumbres por generaciones, en una región de transición entre el mundo indio y el mundo himalayo.
En las últimas décadas, ese aislamiento se ha ido rompiendo. La agricultura se estableció en un lugar fijo, llegaron las escuelas y creció el contacto con bengalíes y nepaleses. Hoy la pequeñez del pueblo es la gran cuestión de su historia: preservar la identidad en medio de vecinos mucho más grandes y de cambios económicos rápidos.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
India No alcanzado
|
100%
|
1.900 |
La mayoría vive de la tierra. En huertos familiares rodeados de bambú cultivan papa, hortalizas y banano, y la venta de la nuez de betel se ha convertido en una fuente importante de ingresos. Algunos crían vacas y cerdos, y otros trabajan en plantaciones cercanas. En la mesa aparecen carne de cerdo, caza, aves y pescado.
Viven en casas de bambú elevadas del suelo, cubiertas de paja, agrupadas en la aldea. La vida social gira en torno a la familia y los clanes. La monogamia es la forma común de matrimonio y la dote se rechaza. La escuela acerca a los niños a otras lenguas y costumbres, mientras los más ancianos velan por las tradiciones de la aldea.
Los totos se consideran hindúes, pero la vida religiosa de la aldea está fuertemente ligada a la naturaleza y a espíritus propios del pueblo. Ishpa, de quien se cree que habita las colinas de Bután, es temido porque puede traer enfermedad cuando se irrita, y por eso recibe culto fuera de las casas. Cheima, protectora de la aldea, es honrada dentro de los hogares.
Los ritos incluyen ofrendas de arroz, aves y de una bebida fermentada llamada Eu, además de sacrificios de animales conducidos por sacerdotes del propio pueblo. Esta fe no es un sistema lejano, sino una manera de cuidar la salud, la cosecha y la protección de la familia. Por eso, cambiar de creencia implica tocar los lazos con los parientes y con toda la comunidad.
La lengua toto ya tiene escritura y existen porciones de las Escrituras en ella, pero todavía no hay un Nuevo Testamento completo ni una Biblia entera. Para un pueblo tan pequeño, el camino de la Palabra ha sido el de recursos variados: texto disponible en formato digital, enseñanza bíblica en audio, una aplicación para el teléfono móvil, una película sobre los Evangelios y una historieta sobre Jesús. Como muchos jóvenes también leen bengalí y nepalí, otras lenguas ayudan, pero es en toto donde el mensaje habla al corazón.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
La fe de los totos está entrelazada con la vida de la aldea: ritos, sacrificios y sacerdotes marcan el calendario y la protección de la familia. Seguir a Jesús puede verse como abandonar al pueblo y ofender a los espíritus que, según se cree, guardan la salud de todos. Existe además la presión social y religiosa en un país donde seguir otra fe puede traer hostilidad. A esto se suman el tamaño minúsculo de la comunidad, donde todos se conocen, y la falta de Escrituras completas en su lengua.
Los totos necesitan conocer personalmente al Dios vivo y entender que Jesús pagó por completo el precio del pecado, liberando del miedo a los espíritus y de la necesidad de sacrificios constantes.
Necesitan también protección frente a fuerzas económicas y culturales que amenazan a sus familias y a su comunidad, sobre todo cuando los jóvenes adoptan costumbres de los pueblos vecinos y se alejan de sus propias raíces. Hay necesidad de comunidades de fe arraigadas en la cultura toto, de discipulado en la lengua del pueblo y de cuidado para que el desarrollo llegue sin borrar su identidad.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
Ir al Calendario de OraciónCrea tu cuenta para adoptar y recibir motivos de oración.