Pueblo no alcanzado
Los Tharu Khawas son un pequeño pueblo de Nepal que se reconoce como gente del bosque. Durante generaciones han vivido junto a las selvas, dependiendo de ellas para el alimento, para la vivienda y para el ritmo de las estaciones. Pertenecen al gran conjunto de los pueblos tharu, pero forman un grupo distinto, con nombre, memoria y lazos propios.
Hoy están dispersos por varias provincias del país, en comunidades pequeñas, muchas veces distantes unas de otras. Esa dispersión hace aún más valiosa la identidad común: es por la familia, por las historias contadas de generación en generación y por el nombre Khawas que el pueblo se reconoce y se sostiene.
Por ser tan pocos y tan poco conocidos, rara vez aparecen en los mapas y en las investigaciones. Aun así, cada familia Khawas tiene rostro, nombre y lugar en el corazón de Dios, que conoce a los pueblos pequeños tanto como a los grandes.
Los orígenes de los Tharu Khawas son inciertos y viven sobre todo en la tradición oral y en los mitos que los más ancianos transmiten. No hay una crónica escrita que cuente de dónde vinieron, y es en la memoria del pueblo donde se guarda su historia.
Durante mucho tiempo, parte de ellos vivió como trabajadores sometidos a servidumbre por deudas, una condición que Nepal prohibió por ley en el año 2000. La prohibición abrió un nuevo capítulo, pero el legado de esa historia aún pesa: el pueblo sigue sin algunos de los derechos y oportunidades que otros nepaleses consideran naturales.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Nepal No alcanzado
|
100%
|
1.700 |
Tradicionalmente, los Khawas practican la agricultura itinerante de barbecho corto: abren claros en el bosque, siembran y luego dejan descansar la tierra. Cultivan arroz, trigo y lentejas, y completan el sustento con productos recolectados en la selva, con la caza y con la pesca. El conocimiento de las plantas, de los ríos y de los animales pasa de padres a hijos.
La vida social siempre giró en torno a la familia extensa. Era común vivir en grandes casas alargadas, donde varias generaciones compartían el mismo techo, el trabajo y el sustento. Esa forma de vivir enseñó el compartir, el respeto a los ancianos y la fuerza de pertenecer a una casa llena.
La gran mayoría de los Tharu Khawas sigue el hinduismo, que marca el calendario, las fiestas y los ritos de la familia. Sin embargo, ese hinduismo convive con prácticas animistas muy antiguas, ligadas al bosque y al mundo de los espíritus.
Cuando hay enfermedad, mala cosecha o aflicción, muchas familias buscan aplacar a espíritus temidos por medio de rituales y sacrificios. Detrás de esos gestos hay un deseo sincero de protección y de equilibrio con lo invisible. Fe e identidad caminan juntas: ser Khawas es, para muchos, continuar los caminos religiosos de los antepasados.
La lengua más hablada por los Khawas hoy es el nepalí, y en ella ya existe la Biblia completa, además de recursos en audio y video. Esto significa que la Palabra está al alcance de quien la lee o la escucha en el idioma nacional. Falta, sin embargo, que llegue de manera viva y cercana a este pueblo pequeño y disperso, en contextos donde las familias puedan escucharla y conversar sobre ella entre sí.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Para los Tharu Khawas, la religión de los antepasados está entrelazada con la identidad de la familia y de la comunidad, y cambiar de fe puede verse como romper con el pueblo. Por ser pocos y vivir en pequeños núcleos distantes entre sí, casi no hay comunidades cristianas cercanas que puedan caminar con ellos. A esto se suman la marginación histórica, que los dejó sin privilegios que otros disfrutan, y el hecho de ser poco conocidos incluso por quienes desean servirles.
El pueblo tiene necesidades concretas: atención de salud, acceso a la educación y apoyo para vivir de manera sostenible en su entorno. Superar las marcas dejadas por la servidumbre y conquistar plenamente su lugar en la sociedad nepalesa es un desafío que sigue abierto.
Por encima de todo, necesitan conocer al Dios vivo, que libera de todo temor y de toda servidumbre. Necesitan amigos que los escuchen con respeto, que vivan el evangelio de forma sencilla y que, en el tiempo de Dios, vean nacer entre ellos una comunidad de fe dentro de su propia cultura.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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