Pueblo
Los Tapayuna, que se llaman a sí mismos Kajkwakratxi, son un pueblo indígena del centro de Brasil, hoy vinculado a tierras de Mato Grosso. También se los conoce como Suyá Occidentales y, por un nombre dado desde fuera, como Beiço de Pau (“labio de palo”), recuerdo de los discos de madera que los hombres llevaban en los labios como marca de identidad y de belleza.
Hablan una lengua de la familia Jê, muy cercana a la lengua de los Kĩsêdjê, sus vecinos y parientes de habla. Durante mucho tiempo vivieron en el valle del río Arinos, entre selvas y ríos que conocían al detalle y de los cuales obtenían su sustento.
Hoy son un pueblo pequeño, que atravesó pérdidas profundas y vive dividido entre territorios donde convive con otros pueblos indígenas. Aun así, se habla de una recuperación: el esfuerzo por rescatar la lengua, la memoria de los antiguos y el orgullo de ser Tapayuna ante las nuevas generaciones.
El territorio tradicional de los Tapayuna estaba en la región del río Arinos, en el norte de Mato Grosso. Con el avance de caucheros, hacendados y madereros sobre esas tierras, a lo largo del siglo XX, el pueblo sufrió conflictos violentos y enfermedades, y quedó reducido a una pequeña parte de lo que había sido. Los investigadores hablan de un verdadero etnocidio.
A comienzos de la década de 1970, unos cuarenta sobrevivientes fueron llevados al Parque Indígena del Xingú, donde vivieron primero entre los Kĩsêdjê. Después, muchos se mudaron a la Tierra Indígena Capoto-Jarina, junto a aldeas Kayapó. La convivencia con esos pueblos creó lazos, pero también debilitó la lengua y las costumbres propias.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Brasil Poco alcanzado
|
100%
|
200 |
Como otros pueblos de lengua Jê, los Tapayuna organizan la vida en torno a la familia y la aldea, y la memoria de los antiguos ocupa un lugar central en la manera en que se entienden y se presentan ante los más jóvenes.
Hoy viven en tierras indígenas compartidas, la Wawi, de los Kĩsêdjê, y la Capoto-Jarina, de los Kayapó, donde la mayoría reside en la aldea Kawêretxikô. Esto marca el día a día: hay convivencia, matrimonios entre pueblos e intercambio de costumbres, pero también el desafío de mantener viva la lengua y las tradiciones tapayuna. Muchos jóvenes crecen entre dos o tres culturas y, al mismo tiempo, se los anima a rescatar la memoria de los mayores y la historia de su pueblo.
La religión tradicional de los Tapayuna es la de un pueblo de la selva, en la que el mundo visible y el invisible se tocan. Las prácticas espirituales y la identidad del pueblo caminan juntas, y es en ese mundo de tradición donde las familias aprenden quiénes son, qué es la vida, la enfermedad y la muerte.
En décadas recientes, el contacto con los pueblos vecinos y con el mundo exterior introdujo otras creencias, y hay quienes se identifican de algún modo como cristianos. Pero la fe en Jesús, cuando existe, todavía es poco conocida y poco acompañada. Para muchos, las prácticas tradicionales siguen siendo la principal referencia para entender el sentido de la existencia.
Los Tapayuna hablan una lengua muy cercana a la de los Kĩsêdjê, y es en ella que la Palabra de Dios puede hablar al corazón. Existen porciones de las Escrituras publicadas en lengua suyá, pero aún no hay un Nuevo Testamento completo. Como muchos también escuchan en portugués, el acceso a la Biblia es posible, pero la Escritura en la lengua materna toca de una forma única, sobre todo para un pueblo de fuerte tradición oral que busca mantener viva su habla.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Mira en qué etapa está la traducción.
- Traducción iniciada Concluida
- Porciones Etapa actual
- 3 Nuevo Testamento Todavía falta
- 4 Biblia completa Todavía falta
Datos de traducción: Joshua Project.
La principal barrera es la memoria de pérdidas y de violencia venida de fuera: quien ha sufrido tanto tiene razones para desconfiar de quien llega. A esto se suma que el pueblo es pequeño, está disperso entre territorios y convive con otros pueblos, lo que dificulta cualquier presencia continua de una comunidad cristiana que hable su lengua. La lengua debilitada y las tradiciones espirituales ligadas a la identidad tapayuna hacen que la fe en Cristo sea vista, por muchos, como algo ajeno al pueblo.
Los Tapayuna necesitan, ante todo, reconocimiento y cuidado: tierra protegida, salud, educación en su propia lengua y espacio para recuperar la cultura que casi se perdió. Quien pasó por tanto dolor necesita una presencia paciente, que escuche su historia y respete su ritmo, sin prisa y sin exigir nada a cambio.
En lo espiritual, necesitan amigos fieles que lleven el evangelio con humildad, Escrituras en la lengua que entienden y una comunidad que ayude a cada persona a seguir a Jesús sin dejar de ser Tapayuna.
Ora por Tapayuna
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
Ir al Calendario de Oración
Brasil