Pueblo no alcanzado Frontera
Los tamla son un pequeño pueblo de las tierras altas del sur de Laos, en la provincia de Salavan, en el distrito de Ta Oy. Viven en aldeas de montaña, alejadas de los grandes centros, donde el bosque y los senderos entre los poblados marcan el ritmo de cada día.
Hablan el ta’oih, en su variedad llamada alta, lengua de la familia austroasiática y de la rama catuica, y usan también el lao como segunda lengua para comunicarse con los vecinos. Pertenecen al gran conjunto de pueblos de lengua mon-khmer que habitan las sierras del Sudeste Asiático, y su habla está emparentada con la de otras comunidades ta’oih que viven al otro lado de la frontera, en Vietnam.
Como viven en lugares de difícil acceso, son pocos los que fuera de la región conocen su nombre. Aun así, cada familia lleva consigo una historia, una memoria y un lugar que el Creador conoce bien, y cada persona es vista por Él con el mismo cuidado que dedica a cualquier pueblo de la Tierra.
Los tamla pertenecen al mundo de los pueblos catuicos, comunidades de lengua austroasiática que desde hace mucho tiempo viven en las sierras del sur de Laos y de las regiones vecinas. Estos pueblos de montaña han solido mantener su lengua y sus lazos de aldea aun estando rodeados de poblaciones mayores, y así es como el ta'oih ha llegado hasta nuestros días.
Sobre la historia específica de los tamla hay poco registrado, y mucho de lo que recuerdan vive en la memoria de los mayores y en la tradición oral. El lao, lengua nacional, se ha convertido en el puente con el resto del país, lo que ha abierto puertas de comunicación y, al mismo tiempo, pone a la lengua materna ante nuevos desafíos entre los más jóvenes.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Laos No alcanzado
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100%
|
1.600 |
Los tamla viven en pequeñas aldeas de las tierras altas de Salavan, y la vida gira en torno a la tierra. Como otros pueblos de montaña de la región, se sustentan sobre todo de la agricultura, con el cultivo de arroz y de otros alimentos básicos en campos abiertos en las laderas, según las estaciones.
La vida es comunitaria y familiar. La aldea es el lugar donde se aprende la lengua, donde se honra a los antepasados y donde cada persona sabe a qué familia pertenece. Entre los tamla, el ta’oih es la lengua del hogar y de los lazos más cercanos, mientras que el lao sirve para el contacto con quienes vienen de fuera. Muchos enfrentan pobreza y tienen poco acceso a escuelas, a atención de salud y a agua limpia, pero conservan la dignidad de un pueblo que sabe quién es.
La fe tradicional del pueblo es la de las religiones étnicas, ligadas al mundo de los espíritus. Entre los pueblos de lengua ta’oih y sus vecinos, es común la creencia de que hay espíritus presentes en el bosque, en las aguas, en la casa y en la aldea, y que es necesario mantener una buena relación con ellos por medio de ofrendas y rituales, sobre todo en tiempos de enfermedad, de siembra y de decisiones importantes.
Esta espiritualidad está entrelazada con la vida comunitaria: participar en los ritos es también pertenecer a la familia y a la aldea. Puede haber alguna influencia budista de los vecinos, pero prácticamente todo el pueblo sigue las religiones étnicas, y casi no hay cristianos entre ellos. Detrás de los rituales hay un deseo sincero de protección y de paz con lo invisible, y es en ese deseo donde la buena noticia de Jesús puede encontrar un hogar.
Existen porciones de las Escrituras en la lengua ta’oih, publicadas en 2010, pero el Nuevo Testamento y la Biblia completa aún no están disponibles. También hay material de enseñanza bíblica en audio, un recurso valioso para comunidades en las que la lectura no forma parte de la vida de todos. Que la Palabra de Dios llegue a los oídos de los tamla en el idioma que el corazón entiende, y no solo en lao, y que este trabajo de traducción y de grabación avance con paciencia y fidelidad.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Para los tamla, seguir los ritos de los espíritus es parte de pertenecer a la familia y a la aldea, y por eso una fe nueva puede parecer un alejamiento de los antepasados y de la comunidad. El aislamiento de las montañas y el pequeño número de personas hacen que muchos todavía no hayan oído un mensaje claro del evangelio en su propia lengua.
La falta de Escrituras completas en ta’oih y la casi ausencia de seguidores de Jesús entre ellos significan que casi no existe un testimonio cercano, de vecino a vecino, que pueda explicar la fe de manera natural y confiable.
Al vivir lejos de los centros urbanos, las aldeas enfrentan dificultades reales, como el acceso al agua limpia, a la atención de salud y a escuelas, además de medios para mejorar el sustento. Estas necesidades piden una atención respetuosa, que valore el conocimiento y la dignidad del pueblo.
Hay también una necesidad mayor: oír la buena noticia de Jesús en una lengua que el corazón entienda. Falta quien camine con ellos, aprenda su lengua y viva el evangelio de manera que pueda nacer una comunidad de fe desde dentro del propio pueblo.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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