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Pueblo no alcanzado
Los tai lue son un pueblo de la gran familia tai, vinculado históricamente a la región de Sipsongpanna, en el sur de Yunnan, en China. Desde allí, sus comunidades se extendieron por las tierras vecinas de Laos, Myanmar, Tailandia y Vietnam, siempre en valles fértiles, donde cultivan arroz y mantienen aldeas organizadas en torno al templo.
Hablan el lu, una lengua tai con escritura propia, ligada a las tradiciones de escritura del budismo del sur de Asia. Esa escritura es uno de los grandes símbolos de la identidad lue, aunque hoy no todos la dominan.
Los tai lue se reconocen por el parentesco cultural con otros pueblos tai, por las casas de madera sobre pilotes, por los trajes tejidos con esmero y por la hospitalidad. Aunque están dispersos en varios países, conservan la conciencia de pertenecer a un mismo pueblo, con memoria de antiguos reinos y una cultura que valora la armonía, la delicadeza y el respeto a los mayores.
La tradición lue cuenta que sus antepasados llegaron al sur de Yunnan hace muchos siglos, y las crónicas hablan de un reino propio, con centro en Sipsongpanna, fundado hacia 1180. Durante mucho tiempo, ese reino vivió entre la influencia de China y la de los reinos tai del sur, sin perder el gobierno de sus propios jefes.
En 1893, misioneros presbiterianos llegaron al territorio lue, y una primera iglesia surgió a comienzos de la década de 1920. Perseguidos, los creyentes fundaron una aldea propia, Bannalee, que sigue siendo cristiana. Con los cambios políticos del siglo XX, las antiguas fronteras se transformaron, y las comunidades pasaron a vivir bajo distintos países, manteniendo lazos de lengua, religión y parentesco.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
China No alcanzado
|
72,2%
|
798.000 |
Laos No alcanzado
|
12,7%
|
140.000 |
Tailandia No alcanzado
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8,5%
|
94.000 |
Myanmar (Birmania) No alcanzado
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5,6%
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62.000 |
Vietnam No alcanzado
|
0,6%
|
7.100 |
Estados Unidos No alcanzado
|
0,4%
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4.700 |
La vida lue gira en torno al cultivo de arroz irrigado y al ritmo de las estaciones. Las aldeas reúnen familias unidas por parentesco, y el templo es el centro de la vida comunitaria: allí se fijan los festivales, las reuniones y las decisiones importantes. Los mayores reciben gran honra, y la cortesía en el trato cotidiano es muy valorada.
Tradicionalmente, los niños entran al templo como novicios aún en la infancia o al comienzo de la adolescencia, y allí aprenden a leer y escribir la escritura lue. La fiesta más conocida es el Año Nuevo, celebrado con agua que se lanzan unos a otros, gesto de alegría y de purificación. El canto tradicional llamado kap, entonado con poesía e improvisación, anima encuentros y celebraciones.
La fe de los tai lue es el budismo theravada, vivido en estrecha relación con la identidad del pueblo. El templo, los monjes y los festivales del calendario budista marcan el nacimiento, el crecimiento y la muerte, y acumular méritos, mediante ofrendas y servicio al templo, es parte de la vida diaria de familias enteras.
Como en otras comunidades tai, el budismo convive con antiguas creencias en los espíritus de la aldea, de la tierra y del agua, que reciben ofrendas para proteger el cultivo y el hogar. Ser lue y ser budista suele parecer una sola cosa, y por eso el cristianismo tiende a verse como una religión de otros pueblos, y no como un camino posible para quien quiere permanecer fiel a su gente.
Existe un Nuevo Testamento en lu, publicado en 1933 después de que porciones de las Escrituras se tradujeran desde 1921, y reimpreso en 1992 y 1996. Sin embargo, muchos lectores de hoy tienen dificultad con el lenguaje y con la escritura de esas ediciones antiguas. Como la cultura es en gran parte oral, las historias bíblicas grabadas en la propia lengua y el canto tradicional son caminos especialmente adecuados para que la Palabra llegue a las familias.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
La principal barrera es la unión entre identidad étnica y fe budista: abandonar el templo puede parecer abandonar a la comunidad, a los antepasados y el propio honor de la familia. A esto se suman la imagen del cristianismo como religión de minorías, la dispersión del pueblo por varios países con realidades muy distintas y la escasez de materiales comprensibles en la lengua del corazón, lo que hace raro el primer encuentro con el evangelio.
Los tai lue necesitan, ante todo, una presentación de Jesús que hable a su corazón, en su lengua y en formas que respeten su cultura, como historias y cantos. Hay necesidad de Escrituras accesibles para quienes no leen la escritura tradicional y de ayuda para que las nuevas generaciones no pierdan su lengua y su memoria.
Los pocos que siguen a Cristo necesitan comunidad, enseñanza bíblica sólida y valentía para vivir la fe sin romper el amor por su propia familia y por su pueblo.
Hay Escritura en lu desde el siglo pasado, la película Jesús existe en la lengua lue, y cuarenta historias bíblicas cronológicas ya fueron grabadas en el idioma, adecuadas para un pueblo de fuerte tradición oral. La primera iglesia lue nació hace cerca de cien años, y la aldea de Bannalee sigue siendo cristiana hasta hoy. Pequeñas comunidades de seguidores de Jesús continúan existiendo entre ellos, señal de que el evangelio ya ha echado raíces.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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