Pueblo no alcanzado
Los matumbi son un pueblo bantú del sur de Tanzania, ligado a las tierras altas y a las cuevas que llevan su nombre, en las regiones de Pwani y Lindi, al sur del río Rufiji. Hablan el kimatumbi, lengua de la familia níger-congo que une a las familias y guarda la memoria del pueblo.
Descritos como independientes, orgullosos y honestos, los matumbi tienen una relación profunda con el bosque y con la tierra donde viven. Quienes viven junto a los montes conocen, de generación en generación, cerca de doscientas plantas medicinales, un saber que pasa de padres a hijos y que forma parte de la identidad del grupo.
Viven en aldeas, en torno a la familia y a la vecindad, y la vida sigue el ritmo del cultivo de arroz y de coco. La memoria de la resistencia al dominio colonial alemán sigue presente en la historia del pueblo y ayuda a explicar el apego que tienen a su tierra y a su dignidad.
Los matumbi habitan desde hace mucho tiempo las colinas y bosques al sur del Rufiji, en un territorio que dio nombre tanto al pueblo como a las tierras altas donde viven. Su lengua tiene un parentesco cercano con las de pueblos vecinos, como los ngindo y los ndengereko.
A comienzos del siglo XX, durante el dominio colonial alemán, fueron obligados a realizar trabajos forzados sin paga, y quien se resistía era castigado a latigazos. Ese sufrimiento llevó a los matumbi a tener un papel destacado en la revuelta contra el gobierno colonial, recordada como la rebelión Maji Maji, que marcó la memoria de Tanzania.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Tanzania No alcanzado
|
100%
|
318.000 |
La mayor parte de las familias vive de la agricultura de subsistencia, cultivando sobre todo arroz y coco. Quienes viven cerca del litoral y de las islas también pescan, y algunos mantienen pequeños comercios a la orilla de las carreteras principales. La vida transcurre en aldeas, donde las casas suelen ser de varas con techo de hojas de palmera y, cuando hay posibilidades, reforzadas con cemento.
La familia y la vecindad organizan la vida social. La honestidad y la independencia son muy valoradas, y el conocimiento del bosque y de sus plantas medicinales es motivo de orgullo. Los ciclos de la labranza y las celebraciones religiosas del calendario musulmán marcan el ritmo del año en las comunidades.
La gran mayoría de los matumbi es musulmana suní. Siguen el Corán y los dichos del Profeta, practican la profesión de fe, las cinco oraciones diarias orientadas hacia La Meca, el ayuno de Ramadán y la limosna, y quien puede hace la peregrinación. Se reúnen en la mezquita los viernes y celebran las grandes fiestas del Eid.
Una pequeña parte del pueblo aún sigue religiones tradicionales de la región, y los cristianos son poquísimos. La práctica religiosa marca el calendario de las familias, desde las oraciones del día hasta las grandes celebraciones colectivas. Fe y pertenencia al pueblo van juntas, y por eso hablar de otra fe suele ser delicado dentro de la familia y de la aldea.
El kimatumbi es una lengua con forma escrita, y la Palabra de Dios en ella es muy reciente. Primero aparecieron porciones bíblicas, y el Nuevo Testamento llegó hace poco tiempo, todavía sin la Biblia completa. El material puede leerse y escucharse en aplicaciones bíblicas, y la película sobre la vida de Jesús también existe en la lengua del pueblo, lo que permite oír el evangelio en el idioma del corazón.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Para los matumbi, ser parte del pueblo y ser musulmán son realidades muy entrelazadas, y el islam se vive con las costumbres de la comunidad. Por eso, quien se interesa por Jesús puede ser visto como alguien que se aleja de la familia y de la aldea. A esto se suman el número muy pequeño de cristianos en la región y el hecho de que la Escritura en kimatumbi es tan nueva que todavía es poco conocida.
Muchas familias dependen del cultivo de arroz y de coco y de la pesca, y valoran el apoyo concreto en el día a día. El pueblo necesita experimentar el poder y el amor de Dios de manera práctica, en el cuidado de la tierra, de la cosecha y de la vida en comunidad.
También hay necesidad de discípulos y de comunidades de fe que crezcan dentro de la propia cultura matumbi. Quien conoce a Jesús necesita compañía, enseñanza en su propia lengua y amigos que caminen a su lado con paciencia y respeto.
Hay motivos concretos para la esperanza: el Nuevo Testamento en kimatumbi se concluyó recientemente, y partes de la Escritura ya estaban disponibles desde algunos años antes. La Palabra puede leerse y escucharse en el celular, y la película sobre Jesús también existe en la lengua del pueblo, de modo que un matumbi puede oír el evangelio en casa, en el idioma que habla con su familia.
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