Yves Picq - Wikimedia, CC BY-SA 3.0, via Joshua Project
Pueblo no alcanzado
Laven
Los Laven, también llamados Boloven, son un pueblo de origen mon-jemer que da nombre a la meseta donde viven, en el sur de Laos: Bolaven significa “tierra de los Laven” en la lengua lao. Entre ellos, muchos se identifican por el nombre jru’, y hablan una lengua de la familia austroasiática, de la rama bahnárica, distinta del lao mayoritario que se habla en el resto del país.
Viven principalmente en las provincias de Champasak, Sekong y Saravan, en una región de altitud elevada y clima templado que contrasta con el calor del resto del país. Esa geografía particular, marcada por un suelo volcánico fértil, moldeó un pueblo agricultor, ligado a la tierra roja y a un modo de vida que atravesó imperios, colonización y cambios de frontera sin perder su lengua ni su identidad propia.
Los antepasados de los Laven formaron parte del gran imperio jemer, que floreció entre los siglos IX y XIII y se extendía por los actuales Laos, Tailandia, Camboya y partes de Vietnam. Con el declive del imperio, empujado por invasiones tailandesas y vietnamitas, el pueblo permaneció arraigado en la meseta que hoy lleva su nombre.
Siglos más tarde, bajo el dominio colonial francés, la región recibió el cultivo de la patata inglesa y, después, del café, cultivos que se convirtieron en parte de la economía y de la identidad laven hasta hoy.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Laos No alcanzado
|
62%
|
62.000 |
Estados Unidos No alcanzado
|
38%
|
38.000 |
La vida en la meseta volcánica que lleva el nombre del propio pueblo gira en torno a la tierra: además de los cultivos tradicionales, los Laven cultivan la patata inglesa, introducida ya en la época en que la región era colonia francesa, y el café, que se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos de las familias. La aldea y los lazos de parentesco organizan el trabajo colectivo y las decisiones de la comunidad.
El clima templado de la altitud, poco común para el sudeste asiático, moldea incluso el ritmo de las plantaciones y de las fiestas locales. La hospitalidad y el cuidado de los mayores siguen siendo centrales, y buena parte de la identidad del pueblo está ligada al propio territorio: el paisaje de tierra roja y cafetales es tan parte de lo que son los Laven como su lengua.
Aunque el budismo tiene presencia visible entre los Laven, funciona más como una capa superpuesta a las religiones étnicas tradicionales que como el centro real de la fe del pueblo. Lo que de hecho orienta el día a día es la creencia de que los espíritus de los antepasados siguen presentes y activos en la vida de la comunidad, observando e influyendo en lo que sucede en cada familia.
Por eso, cuidar de esas presencias y alimentarlas mediante rituales se considera esencial para mantener el equilibrio de la familia y de la aldea. Esa combinación de animismo, culto a los antepasados y budismo de fachada moldea prácticamente todas las decisiones importantes de la vida comunitaria, desde las siembras hasta las ceremonias de paso.
Todavía no existe una Biblia completa, Nuevo Testamento ni porciones publicadas en la lengua laven, aunque un trabajo de traducción se encuentra en etapa inicial. Mientras tanto, lo que ya existe son grabaciones del evangelio en audio, un recurso valioso donde la oralidad pesa más que la lectura, pero todavía lejos de poner la Palabra de Dios al alcance cotidiano de las familias. La mayor parte del pueblo sigue dependiendo de lo que escucha en lao o de lo que llega, de forma esporádica, por radio y grabación.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
- Traducción iniciada Etapa actual
- 2 Porciones Todavía falta
- 3 Nuevo Testamento Todavía falta
- 4 Biblia completa Todavía falta
Datos de traducción: Joshua Project.
Entre los Laven, ser animista es ser parte del pueblo: cuidar de los espíritus ancestrales es lo que garantiza la cohesión de la aldea, y abandonar esa práctica suena como abandonar a la propia familia y la tierra de los antepasados. El barniz budista que cubre esa fe tradicional refuerza la sensación de que la identidad religiosa ya está resuelta, dejando poco espacio para un mensaje percibido como extranjero. A esto se suma el aislamiento de las comunidades en la meseta y la casi total ausencia de Escritura en la lengua, y el resultado es un pueblo que rara vez ha tenido contacto con un cristiano que hable su idioma.
La mayor necesidad espiritual de los Laven es el acceso al evangelio en su propia lengua: la Biblia todavía no está disponible en laven, y el pueblo no cuenta, hasta donde se sabe, con ninguna comunidad cristiana propia. Falta también alguien que viva entre ellos, aprenda su lengua y cuente la historia de Jesús de una manera que tenga sentido dentro de la cultura de la meseta.
Como agricultores dependientes del café y de otros cultivos, los Laven también enfrentan las incertidumbres comunes a quienes viven de la tierra: precio de mercado, plagas y clima. Aun así, la necesidad más urgente sigue siendo la de escuchar, por primera vez, una buena noticia que hable directamente al corazón del pueblo.
Ora por Laven
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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