Pueblo no alcanzado
Los khoton son un pequeño pueblo nómada del noroeste de Mongolia, en la región de las montañas del Altái. Viven dispersos por varias provincias del oeste del país, siempre cerca de los valles y de los pastos de altura donde sus rebaños encuentran alimento.
Lo que los distingue es una identidad singular dentro de Mongolia. Investigaciones genéticas y tradiciones familiares apuntan a un origen túrquico, y no mongol, aunque hoy hablan una variedad del oirat, lengua mongólica adoptada de sus vecinos. Conservan la memoria de que vinieron de otro lugar y de otra lengua, y ese sentimiento de diferencia moldea la manera en que se ven a sí mismos y en que los ven los demás.
Muchos prefieren mantener distancia de los demás mongoles, cultivando lazos estrechos dentro de la propia comunidad. Su modo de vida sigue la tradición pastoril del Altái, y la fe heredada de los antepasados mezcla influencias diversas que se encontraron en estas montañas a lo largo de los siglos.
La tradición señala que los antepasados de los khoton eran gente de ciudades de Asia Central, de lengua túrquica y, según se cree, de fe musulmana. Según una de las explicaciones, cuando los oirat dominaron aquellas tierras, siglos atrás, llevaron consigo comunidades enteras hacia el este, y así los khoton llegaron al oeste de Mongolia, entre los siglos XVII y XVIII.
Lejos de sus orígenes y rodeados de vecinos de lengua mongólica, fueron cambiando el idioma antiguo por el de sus nuevos compañeros de montaña. La lengua cambió, pero el recuerdo de la propia ascendencia permaneció, y con él un sentido de identidad que hasta hoy los separa de los pueblos que los rodean.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Mongolia No alcanzado
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100%
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13.000 |
La vida khoton gira en torno al pastoreo. Crían caballos, yaks, vacas, ovejas y cabras, y viven en yurtas, las tiendas redondas y portátiles que acompañan los desplazamientos entre las estaciones. La alimentación se apoya sobre todo en los productos de los animales, y la bebida preferida es la leche de yegua fermentada, servida con orgullo a quien llega. Muchas familias han resistido los intentos de asentarlas en aldeas y ciudades, prefiriendo el ritmo de los pastos y la vida en movimiento junto a los rebaños.
Los matrimonios se celebran dentro del propio pueblo, arreglados por las familias con el consentimiento de los jóvenes, y la novia pasa a vivir con la familia del marido. Los hijos varones heredan los bienes y los rebaños del padre. La comunidad es cerrada y los lazos de parentesco sostienen la ayuda mutua, de modo que cada familia sabe a quién recurrir en las dificultades.
La fe de los khoton es una mezcla heredada de capas diferentes. Hay quienes se identifican con el budismo tibetano, el más difundido entre los mongoles, y hay quienes se reconocen como musulmanes, en continuidad con la memoria de los antepasados. Muchos practican ambas cosas a la vez, y la práctica religiosa cotidiana rara vez separa con nitidez una tradición de la otra.
Bajo esas capas corre la religiosidad popular de las montañas. El chamán local dirige rituales para aplacar a los espíritus considerados malignos, atiende los males del cuerpo y sirve de puente con el mundo espiritual. Para la mayoría, ser khoton y seguir las prácticas de la familia van juntos, de modo que cambiar de fe puede sonar como alejarse de la propia gente.
Los khoton hablan una variedad del oirat, también llamado calmuco-oirat, lengua que cuenta con forma escrita. En ella ya existen el Nuevo Testamento y porciones de las Escrituras, además de la película sobre la vida de Jesús, y el Nuevo Testamento también puede leerse en formato digital. La Biblia completa todavía no está disponible. Como la vida nómada dificulta la escolarización y la lectura, los recursos de audio y video son especialmente valiosos para llevar el mensaje a las familias de las montañas.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Entre los khoton, la fe está entrelazada con la identidad y la familia, y abandonar lo heredado puede entenderse como traición al propio pueblo. La tendencia a mantener distancia de los demás mongoles y a casarse solo dentro de la comunidad reduce los contactos de confianza con cristianos. El aislamiento de las montañas, el desplazamiento constante con los rebaños y la baja alfabetización dificultan el acceso a las Escrituras. El movimiento de iglesias que crece en otras partes de Mongolia todavía no ha llegado hasta ellos.
Los khoton necesitan una educación adaptada a la vida en movimiento, pues la escuela es difícil para familias que cambian de lugar varias veces al año y el analfabetismo sigue siendo un gran desafío. Faltan también atención médica moderna en las regiones remotas y cuidado veterinario para los rebaños, de los cuales depende el sustento de cada hogar.
En el campo espiritual, necesitan escuchar el mensaje de Jesús en una lengua y en un formato que comprendan, presentado por personas que se ganen la confianza de la comunidad. Solo hay un pequeño grupo de creyentes, y necesitan discipulado y comunión para que la fe florezca entre los suyos.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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