Pueblo no alcanzado
Los Kagate son un pequeño pueblo de lengua tibetano-birmana, vinculado a los Yolmo de las montañas de Nepal. En la India viven sobre todo en aldeas del norte y del este de Sikkim, con algunas familias en Bengala Occidental. Kagate es un nombre dado desde fuera: en nepalí significa fabricante de papel, y recuerda un antiguo oficio de la comunidad. Por eso, muchos prefieren que los llamen Syuba, nombre que también designa esa ocupación y que ellos mismos usan.
Hablan el syuba, una lengua muy cercana a la de los Yolmo, aunque muchos consideran que su variedad es una lengua aparte. En Sikkim conviven con pueblos vecinos de varias lenguas, y los más jóvenes van aprendiendo asamés, hindi e inglés para la escuela y el trabajo.
Es una comunidad pequeña, de fuertes lazos familiares, que guarda una herencia cultural todavía poco conocida fuera de sus aldeas.
Las raíces de los Kagate están entre los Yolmo, en la región de Helambu, en Nepal. Según estudios lingüísticos, los antepasados de los hablantes de syuba dejaron esa zona hace entre uno y dos siglos y se establecieron en aldeas de Ramechhap, donde se los recordó por el oficio del papel artesanal. Con el tiempo, el apodo terminó convirtiéndose en nombre.
Hoy hay comunidades Kagate tanto en Nepal como en el lado indio del Himalaya, sobre todo en Sikkim, un territorio que vivió grandes cambios políticos en el siglo XX y se convirtió en estado de la India en 1975. Como minoría pequeña, viven rodeados de otras lenguas y de nuevas influencias.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
India No alcanzado
|
100%
|
1.900 |
La familia y la vecindad son la base de la vida entre los Kagate. En Sikkim viven en medio de vecinos de muchas lenguas y tradiciones, lo que los ha acostumbrado a transitar entre mundos distintos sin perder el sentido de pertenecer a un pueblo propio.
La lengua materna, el syuba, todavía se habla en casa, pero se considera amenazada, porque los jóvenes se ven atraídos por el asamés, el hindi y el inglés, las lenguas de la escuela y del trabajo. Muchos intentan equilibrar la lealtad a las tradiciones de los mayores con los estudios y el empleo lejos de la aldea. Para quien crece en este ambiente, hablar la lengua de los padres es también una forma de guardar la memoria del pueblo y el nombre que él mismo eligió.
La gran mayoría de los Kagate sigue el budismo tibetano, herencia compartida con los pueblos de las montañas de donde vinieron, y que moldea el calendario, los valores y la manera de ver la vida. La fe aparece en los rituales del hogar y en las fiestas de la comunidad, y se mezcla con elementos de prácticas chamánicas, ligadas sobre todo al deseo de protección contra los malos espíritus.
En la percepción común, ser Kagate y ser budista van juntos, de modo que cambiar de fe suele entenderse como alejarse de la familia y de la comunidad. Existe también una pequeña presencia cristiana entre ellos, todavía frágil y poco visible, que merece ser acompañada con respeto, oración y paciencia.
Los Kagate tienen porciones de las Escrituras en su lengua desde la década de 1970, y la Biblia completa aún no existe. En años recientes, sin embargo, se publicó el Nuevo Testamento en syuba, un hito importante para un pueblo tan pequeño. También hay grabaciones y algunos recursos disponibles en internet, lo que ayuda a quienes viven lejos de los centros y usan el celular como principal medio de acceso. Como muchos jóvenes se educan en otras lenguas, la Palabra en la lengua del corazón es especialmente preciosa.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Para los Kagate, la fe budista está entrelazada con la identidad, la familia y las costumbres de la aldea, y seguir a Jesús puede sonar como abandonar al propio pueblo. La población es pequeña y los cristianos de su propia lengua son pocos, lo que deja a quien se interesa por el evangelio con poco apoyo de hermanos que hablen como él. La distancia entre las comunidades y el hecho de que el mensaje llegue muchas veces por voces de fuera, en otras lenguas, dificultan aún más que se escuche con claridad y confianza.
Los Kagate necesitan, ante todo, comunidades de fe propias, donde puedan adorar y crecer en su lengua, sin tener que dejar de ser Kagate para seguir a Cristo. Hay necesidad de discipulado y de materiales y medios en syuba que lleguen a los hogares de las aldeas, además de oportunidades de estudio y de sustento que no obliguen a los jóvenes a abandonar la cultura de sus padres.
También necesitan amigos que lleguen con humildad, aprendan la lengua y honren sus costumbres, y cristianos de su propia etnia que lleven el evangelio a los suyos con naturalidad.
Una señal concreta de esperanza es la reciente publicación del Nuevo Testamento en syuba, que pone por primera vez gran parte de las Escrituras al alcance de los Kagate en su propia habla. La lengua todavía se transmite a los niños en las aldeas de Nepal, lo que mantiene viva la conexión entre la Palabra y el corazón del pueblo. Estas semillas, todavía pequeñas, apuntan a la posibilidad de un movimiento que nazca desde dentro del propio pueblo.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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