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Pueblo no alcanzado
Los judíos de habla hispana son comunidades judías que crecen y viven en español, la lengua de la escuela, de la calle y, en muchos hogares, también de la mesa del Shabat. Están repartidos por países de América Latina y por España, con grandes centros en ciudades como Buenos Aires y Ciudad de México, donde mantienen sinagogas, escuelas, clubes y una vida comunitaria muy organizada.
No forman un grupo único. Entre ellos hay familias de origen sefardí, vinculadas a la antigua tradición judía ibérica, y familias asquenazíes, venidas de Europa Oriental. Hay también descendientes de judíos de Oriente Medio, que se establecieron en países latinoamericanos en el siglo XX. Cada linaje trajo sus cantos, su cocina y sus costumbres, y todos terminaron unidos por la misma lengua cotidiana.
Ser judío, para ellos, es al mismo tiempo fe, memoria y pertenencia a un pueblo. Muchos están profundamente integrados en la sociedad en la que nacieron, y se desempeñan en el comercio, en las profesiones liberales, en las artes y en la vida pública, sin renunciar a una identidad que se transmite de generación en generación.
La presencia judía en la Península Ibérica es antigua y marcó la historia de España hasta la expulsión de los judíos a finales del siglo XV. Muchos partieron hacia el norte de África y el Mediterráneo, llevando consigo la lengua y la memoria ibéricas, y algunos terminaron llegando al Nuevo Mundo de manera discreta, entre los colonizadores.
Las comunidades judías organizadas de América Latina surgieron sobre todo después de las independencias. Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, oleadas de familias de Europa Oriental huyeron de la pobreza y de la persecución y se instalaron en la región, algunas en colonias agrícolas, principalmente en Argentina. Judíos procedentes de Siria y de otras tierras de Oriente Medio llegaron a países como México a principios del siglo XX. Sus hijos estudiaron en escuelas locales y adoptaron el español como lengua propia.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Argentina No alcanzado
|
68,7%
|
129.000 |
Chile No alcanzado
|
8,5%
|
16.000 |
Uruguay No alcanzado
|
8,5%
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16.000 |
México No alcanzado
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2,7%
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5.000 |
España No alcanzado
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2,7%
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5.000 |
Venezuela No alcanzado
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2,5%
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4.700 |
Costa Rica No alcanzado
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1,4%
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2.600 |
Colombia No alcanzado
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1,2%
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2.200 |
Panamá No alcanzado
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1,1%
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2.000 |
Perú No alcanzado
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1%
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1.900 |
Puerto Rico No alcanzado
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0,8%
|
1.500 |
Paraguay No alcanzado
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0,6%
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1.100 |
Guatemala No alcanzado
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0,5%
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900 |
La vida gira en torno a la familia y a la comunidad. Las fiestas del calendario judío, como el Shabat semanal, la Pascua judía y el Yom Kipur, reúnen a varias generaciones a la mesa, y las sinagogas funcionan también como centros sociales. Muchas familias sostienen escuelas judías, grupos de jóvenes, asociaciones de asistencia y clubes deportivos que fortalecen los lazos entre ellas.
En la vida profesional están presentes en diversas áreas, desde el comercio y la industria hasta la medicina, el derecho, la universidad y las artes. El nivel de instrucción suele valorarse como herencia familiar. En casa, la cocina mezcla platos tradicionales judíos con sabores latinoamericanos, y la lengua española se encuentra con palabras hebreas e idish o ladinas, según el origen de la familia. Los matrimonios dentro de la comunidad son muy valorados, y la preocupación por transmitir la identidad a los hijos es constante.
La religión predominante es el judaísmo. Hay comunidades ortodoxas, conservadoras y reformistas, y la práctica varía bastante de una familia a otra. Para unos, la vida gira en torno a la Torá, el Shabat y las leyes alimentarias. Para otros, la fe se vive sobre todo en las grandes fiestas y en los ritos de paso, como el nacimiento, la mayoría de edad religiosa, el matrimonio y el duelo.
En muchos hogares, ser judío es tanto una identidad cultural e histórica como una convicción religiosa. La memoria de las persecuciones del pasado y el vínculo con Israel forman parte de ese sentimiento de unidad. Por eso, la idea de aceptar a Jesús como Mesías suele verse como un alejamiento del pueblo, y no solo como un cambio de creencia, lo que vuelve el tema delicado dentro de la familia y de la comunidad.
El español es la lengua del corazón de estos judíos, y en ella existe la Biblia completa en varias traducciones, además de recursos en audio, aplicaciones y programas en internet. La dificultad, por tanto, no es la falta de Escritura. Muchos conocen la Torá y los Salmos desde la infancia, en hebreo y en español, pero suelen leer el Nuevo Testamento con desconfianza, por asociarlo a siglos de tensión entre judíos y cristianos. Leer la Palabra de Dios junto a alguien de confianza, en un ambiente de respeto, puede marcar la diferencia.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
La principal barrera es la identidad: para la mayoría, ser judío y creer en Jesús parecen cosas incompatibles, y quien se acerca al evangelio puede ser visto como alguien que abandonó a la familia y al pueblo. La historia de persecuciones cometidas en nombre del cristianismo, en España y fuera de ella, dejó heridas profundas en la memoria colectiva. Las comunidades son unidas y cerradas, de modo que el contacto espontáneo con cristianos es raro, y el evangelio debe presentarse con sensibilidad, respeto y mucha amistad.
Como cualquier comunidad, enfrentan luchas reales: la preocupación por la seguridad ante episodios de antisemitismo, las crisis económicas en varios países de la región, la emigración de los jóvenes y el desafío de mantener viva la fe y la identidad entre las nuevas generaciones. Hay también quienes se sienten distantes tanto de la práctica religiosa como de la propia comunidad.
Por encima de todo, necesitan conocer al Mesías prometido en las Escrituras que ya aman. Faltan amigos cristianos que los acojan con honestidad, y comunidades que reciban a judíos que creen en Jesús sin que tengan que renunciar a su herencia y a su pueblo.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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