Pueblo no alcanzado
Los judíos de habla croata forman una de las comunidades judías más antiguas y pequeñas de la Europa balcánica. Hablan croata en la vida diaria y viven en Croacia, donde son reconocidos oficialmente como minoría nacional. Cerca de tres cuartas partes viven en Zagreb, la capital, y el resto se reparte en unas pocas ciudades menores, donde pequeñas comunidades mantienen viva la memoria y la identidad de un pueblo presente en la región desde hace muchos siglos.
Muchos son descendientes de sobrevivientes de una tragedia que casi borró su presencia en el país. Hoy el matrimonio con personas ajenas a la comunidad es común, y aun así la mayoría conserva un fuerte sentido de ser judío. Esa identidad se expresa menos en la práctica religiosa y más en la historia compartida, la cultura, las fechas festivas y el cuidado de la memoria de los que ya no están.
En Zagreb, la comunidad se reúne en torno a la sinagoga, la biblioteca y las actividades culturales. Allí se encuentran las generaciones, celebran y enseñan a los más jóvenes lo que significa pertenecer a este pueblo.
La presencia judía en el territorio de la actual Croacia se remonta a los tiempos romanos, y la comunidad de Zagreb ya existía en la Edad Media, con períodos de expulsión y de regreso. Después del edicto de tolerancia de finales del siglo XVIII y de la plena emancipación en el siglo XIX, los judíos florecieron en la vida comercial, intelectual y cultural del país, formando una comunidad numerosa y organizada, con muchas sinagogas.
La Segunda Guerra Mundial rompió esa historia. La mayor parte de la comunidad fue asesinada durante la guerra, y muchas sinagogas fueron destruidas, entre ellas la Gran Sinagoga de Zagreb. En los años siguientes, muchos sobrevivientes emigraron a Israel. Los que se quedaron reconstruyeron la vida comunitaria bajo el régimen comunista, que favoreció un modo de vida más secular.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Croacia No alcanzado
|
100%
|
1.600 |
La vida comunitaria gira en torno a Zagreb, donde hay jardín de infancia, club juvenil y club deportivo. La comunidad promueve eventos culturales, como un festival anual de cine judío, que mantienen viva la identidad y abren las puertas a la sociedad croata. Los judíos son ciudadanos plenamente integrados, hablan la lengua del país y trabajan en todos los ámbitos de la vida urbana, y las instituciones judías reciben apoyo del Estado.
Muchas familias son mixtas, y la comunidad envejece a medida que los jóvenes se casan fuera de ella o se marchan a otros países. Aun así, las fiestas, la gastronomía, el humor y el aprecio por la memoria siguen uniendo a las familias. Hay quienes se preocupan por el crecimiento del nacionalismo extremo y del antisemitismo, y eso lleva a algunos a pensar en dejar el país.
Oficialmente son judíos, pero la gran mayoría vive de forma secular. Para muchos, el judaísmo es ante todo un vínculo de pueblo, de familia y de memoria, y menos un camino de fe practicada. Suelen participar en las grandes fechas del calendario judío y en los encuentros comunitarios, sin seguir necesariamente la vida religiosa diaria.
Esa distancia entre identidad y espiritualidad tiene raíces en la historia reciente: décadas de régimen comunista y las heridas de la guerra alejaron a muchos de la práctica religiosa. Al mismo tiempo, la experiencia que vieron del cristianismo en su país fue, para muchos, la de una religión ligada a la persecución, lo que hace delicada la conversación sobre Jesús y exige respeto, paciencia y amistad sincera.
La Biblia completa existe en croata desde hace casi dos siglos, con ediciones modernas recientes, y el Nuevo Testamento y porciones de las Escrituras circulan en la lengua desde mucho antes. No falta texto: el desafío es que, para muchos judíos croatas, la Biblia cristiana suena extraña o distante, asociada a una historia de dolor. Las Escrituras hebreas forman parte del patrimonio de la comunidad, lo que puede ser un punto de partida natural para conversar sobre el Mesías prometido.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Para muchos, ser judío y seguir a Jesús parece incompatible, como si fuera traicionar al pueblo que sobrevivió a tanto sufrimiento. A eso se suma el recuerdo de persecuciones cometidas por personas que se decían cristianas, lo que generó una profunda desconfianza. El secularismo también pesa: cuando la fe casi no forma parte de lo cotidiano, la pregunta espiritual rara vez surge. Por último, la comunidad es pequeña y unida, y hay pocos creyentes de origen judío que puedan ser un testimonio cercano y confiable.
La comunidad necesita seguridad y ser tratada con dignidad, ante el temor de que el antisemitismo vuelva a crecer. Hacen falta amigos cristianos que ofrezcan compañía, escucha y respeto, sin prisa ni presión, y que reconozcan las heridas del pasado.
Por encima de todo, hace falta un hambre espiritual que lleve a cada persona a buscar respuestas y a conocer a Jesús como Mesías, además de comunidades de discípulos que acojan a los judíos croatas preservando su identidad y su cultura.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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