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Pueblo no alcanzado
2,8 M personas de este pueblo viven en países donde sigue no o poco alcanzado:
Estados Unidos No alcanzado
1.204.000 personas
Sudáfrica No alcanzado
505.000 personas
Canadá No alcanzado
307.000 personas
Arabia Saudí No alcanzado
157.000 personas
Myanmar (Birmania) No alcanzado
140.000 personas
Indonesia No alcanzado
97.000 personas
Tanzania No alcanzado
81.000 personas
Nueva Zelanda No alcanzado
73.000 personas
Malasia No alcanzado
66.000 personas
Mozambique No alcanzado
52.000 personas
Mauricio No alcanzado
36.000 personas
Tailandia No alcanzado
24.000 personas
Omán No alcanzado
17.000 personas
Panamá Poco alcanzado
16.000 personas
Singapur No alcanzado
14.000 personas Los hindi son el pueblo que tiene en el hindi la lengua del corazón y de la vida en familia. Es una de las grandes lenguas de la India, hablada en ciudades y aldeas del norte del país, y acompañó a sus hablantes por dondequiera que la migración los llevó. Hoy hay comunidades hindi-hablantes repartidas por varios continentes, desde países africanos hasta naciones de América del Norte y de Asia, que mantienen vivos el idioma, las canciones y las costumbres del hogar.
Para quienes pertenecen a este pueblo, el idioma es mucho más que un medio de comunicación. Es el puente entre generaciones, la lengua de los refranes de las abuelas, de las historias contadas por la noche, de las películas y de las canciones que acompañan fiestas y bodas. Muchos viven entre dos mundos: hablan el idioma del país donde residen y guardan el hindi como seña de quiénes son.
Emparentado de cerca con el urdu, el hindi se escribe en devanagari y lleva consigo siglos de poesía, literatura y vida religiosa. Quien lo habla suele sentir orgullo de una identidad que reúne familia extensa, tradición y la fe heredada de los antepasados.
El hindi nació en el norte de la India, en medio de siglos de convivencia de lenguas y culturas, y se afianzó como idioma común de vastas regiones. Comparte raíces profundas con el urdu: durante mucho tiempo, ambas formas se sintieron como una sola habla cotidiana, y solo más tarde la escritura y el vocabulario religioso y literario las distinguieron con mayor claridad.
Con el paso del tiempo, la migración de trabajadores, comerciantes y familias llevó a hablantes de hindi más allá de la India. En esas nuevas tierras formaron comunidades que preservaron la lengua y se adaptaron a otros países, y hoy la identidad hindi-hablante se vive en muchos lugares del mundo.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Estados Unidos No alcanzado
|
43,1%
|
1.204.000 |
Sudáfrica No alcanzado
|
18,1%
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505.000 |
Canadá No alcanzado
|
11%
|
307.000 |
Arabia Saudí No alcanzado
|
5,6%
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157.000 |
Myanmar (Birmania) No alcanzado
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5%
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140.000 |
Indonesia No alcanzado
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3,5%
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97.000 |
Tanzania No alcanzado
|
2,9%
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81.000 |
Nueva Zelanda No alcanzado
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2,6%
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73.000 |
Malasia No alcanzado
|
2,4%
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66.000 |
Mozambique No alcanzado
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1,9%
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52.000 |
Mauricio No alcanzado
|
1,3%
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36.000 |
Tailandia No alcanzado
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0,9%
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24.000 |
Omán No alcanzado
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0,6%
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17.000 |
Panamá Poco alcanzado
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0,6%
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16.000 |
Singapur No alcanzado
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0,5%
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14.000 |
Uganda Parcialmente alcanzado
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0,2%
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6.500 |
La vida del pueblo hindi gira en torno a la familia, muchas veces de varias generaciones bajo el mismo techo o muy cerca. Los mayores reciben gran respeto, las bodas movilizan a toda la parentela y la hospitalidad es un honor: al visitante se le recibe con té, dulces y la mesa puesta con generosidad.
El calendario está marcado por fiestas que reúnen a vecinos y parientes, con lámparas, colores, música y comida compartida. En las comunidades de la diáspora, el idioma y las celebraciones ayudan a las nuevas generaciones a no perder el vínculo con la tierra de los abuelos, mientras trabajan, estudian y construyen su vida en los países donde viven.
La gran mayoría es hindú. La fe se vive sobre todo en casa: un altar familiar, ofrendas diarias, oraciones, ayunos y peregrinaciones a lugares sagrados. Rinden culto a diversas divinidades, y la devoción suele transmitirse de padres a hijos como parte natural de la vida, no como una elección personal.
Por eso, ser hindi y ser hindú muchas veces se confunden en la percepción de la comunidad. Los ritos de nacimiento, matrimonio y muerte, las fiestas e incluso los lazos de parentesco están entrelazados con la práctica religiosa, de modo que cambiar de fe puede sonar como abandonar a la propia familia y al propio pueblo.
La Biblia existe en hindi desde hace más de dos siglos. Sus primeros traductores trabajaron a comienzos del siglo XIX, y desde entonces el texto fue revisado varias veces para acompañar la evolución de la lengua. Hay también recursos en audio y en video en el idioma, útiles para quienes leen poco o prefieren escuchar. El desafío está menos en la existencia de la Palabra y más en llevarla a las manos, a los oídos y al corazón de quienes todavía no la conocen.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Como la identidad hindi está profundamente ligada a la fe hindú y a la familia, seguir a Jesús suele verse como romper con la comunidad. Quien se interesa puede enfrentar la presión de parientes, vecinos y líderes, y muchos nunca han oído el evangelio explicado con claridad por alguien en quien confían. A esto se suma la imagen del cristianismo como religión extranjera, lo que dificulta que el mensaje se escuche con apertura.
Hacen falta testigos que vivan el evangelio con amistad y respeto, compartiendo la buena noticia en la lengua y en la cultura del pueblo. Muchos necesitan acceso a porciones de la Escritura que puedan leer o escuchar con calma, y comunidades de fe donde las familias hindi se sientan acogidas sin dejar de ser quienes son.
Quienes deciden seguir a Cristo necesitan discipulado, apoyo fraterno y valentía para vivir la nueva fe dentro de la propia familia, con sabiduría y amor.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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