Rain Rannu - Flickr, CC BY 2.0, via Joshua Project
Pueblo no alcanzado Frontera
Los hakka de la isla de Hainan son una pequeña comunidad del noroeste de la isla, en el extremo sur de China. Reunidos en algunas aldeas a orillas de un gran embalse, son contados oficialmente entre los han, pero conservan una lengua propia, que los vecinos hainaneses no logran entender y que se distingue incluso de otras variedades del hakka habladas en el continente.
El nombre hakka, que significa algo así como «familias huéspedes», recuerda una historia de movilidad: a lo largo de los siglos, los hakka se desplazaron por el sur de China, llevando consigo el cuidado de la tierra, el apego a la familia y la memoria de ser siempre los que llegaron después. En Hainan, esa condición de recién llegados ayudó a preservar una manera de hablar que los distingue de los poblados vecinos.
Poco conocidos fuera de su región, viven en comunidades de lazos antiguos, de vecindad cercana y de historias contadas de generación en generación, y cada aldea es un mundo de recuerdos compartidos.
Muchos creen que los hakka llegaron a Hainan después de las guerras entre hakkas y cantoneses, a mediados del siglo XIX, cuando el gobierno incentivó el poblamiento de zonas despobladas de la isla. Antes de eso, sus antepasados habían recorrido un largo camino desde regiones como Fujian y el sur de Jiangxi, rumbo a Guangdong, en migraciones que se extendieron durante siglos.
Durante mucho tiempo vivieron dispersos por la isla. En la década de 1970, después de la construcción del embalse de Songtao, las familias se reunieron en la orilla norte y levantaron nuevas comunidades. Hay también una leyenda que habla de un origen mixto, de soldados chinos y mujeres nativas de la isla, pero esa es una tradición popular, no un hecho establecido.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
China No alcanzado
|
100%
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2.400 |
La vida de los hakka de Hainan gira en torno a la familia y la aldea. Viven en algunas comunidades a orillas del embalse de Songtao, donde se reorganizaron después de la década de 1970, y el agua, los campos y los caminos entre las casas forman el escenario del día a día. Como en otras comunidades hakka, el trabajo de la tierra y la solidaridad entre parientes ocupan un lugar central.
En casa hablan el hakka propio de su comunidad, un habla que los vecinos hainaneses no entienden y que se distingue incluso de las variedades del continente. Esa lengua es uno de los lazos más fuertes del grupo: sostiene la memoria de quiénes son y de cómo llegaron hasta allí, y lleva consigo las historias de origen que pasan de generación en generación entre las familias.
La fe de los hakka de Hainan está marcada por las tradiciones religiosas chinas, sobre todo el taoísmo, con elementos del budismo. Honrar a los antepasados, respetar a los espíritus y buscar protección para la casa y la cosecha forman parte de la vida espiritual común, vivida mucho más en gestos familiares que en doctrinas estudiadas.
Entre los más jóvenes es frecuente la postura de quien se declara sin religión, influenciado por la educación y por el ambiente social en que creció. Así, conviven en la misma comunidad la práctica heredada de los mayores y una generación que se pregunta poco sobre lo sagrado. Para la mayoría, la fe cristiana es desconocida: no hay una iglesia conocida entre ellos ni un testimonio de Jesús en su propia lengua y en su propio vecindario.
La Biblia existe en hakka, y hay también el Nuevo Testamento, la película sobre Jesús, audios e historias bíblicas grabadas. Sin embargo, esos materiales fueron preparados para otras variedades de esa lengua, y los hakka de Hainan, cuya habla es diferente, difícilmente logran comprenderlos. En la práctica, la Palabra de Dios aún no ha llegado a ellos en la lengua del corazón, y el camino pasa por materiales pensados para su propia manera de hablar.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
El mayor obstáculo es la falta de un testimonio cristiano accesible. Por ser pocos y vivir en aldeas propias, los hakka de Hainan difícilmente encuentran a alguien que les hable de Jesús de modo que lo entiendan. La lengua distinta los separa incluso de las iglesias que crecen entre los vecinos hainaneses: lo que se dice en un idioma no pasa al otro. A esto se suman el peso de las tradiciones familiares, el vínculo entre religión y pertenencia a la comunidad y la indiferencia espiritual de muchos jóvenes, lo que hace que la fe en Cristo parezca extraña y lejana.
Los hakka de Hainan necesitan, ante todo, de alguien que los escuche y los conozca: amigos que vivan entre ellos, aprendan su habla y compartan la vida con paciencia. Necesitan también Escrituras y recursos de audio preparados en su variedad de la lengua, para que el evangelio sea escuchado con claridad.
Hay además la necesidad de una comunidad cristiana que nazca desde dentro del propio pueblo, sencilla y acogedora, capaz de mostrar que seguir a Jesús no significa abandonar a la familia ni la identidad hakka. Que la esperanza que florece en Hainan, entre otros pueblos de la isla, alcance también a estas aldeas.
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