Pueblo no alcanzado
Los chams orientales son herederos del antiguo reino de Champa, una civilización marítima que floreció durante siglos en el litoral de lo que hoy es el centro y el sur de Vietnam. Su lengua pertenece a la familia austronesia, lo que los une más a los pueblos del mundo malayo y del Pacífico que a sus vecinos vietnamitas y jemeres.
Hoy viven sobre todo en las provincias costeras de Ninh Thuan y Binh Thuan, en aldeas de tierras secas y soleadas, además de comunidades que se han trasladado a ciudades como Ho Chi Minh. Mantienen una identidad muy marcada: tienen lengua, escritura antigua, calendario, música y tradiciones propias, transmitidas de generación en generación.
Dentro del propio pueblo hay más de una tradición religiosa, y eso da forma a comunidades distintas, cada una con sus templos, sus especialistas rituales y sus costumbres. Aun así, ser cham es, ante todo, pertenecer a una memoria común: la de un reino que fue grande y la de un pueblo que resistió para preservar su manera de ser.
Champa surgió en los primeros siglos de la era cristiana y mantuvo un intenso contacto con la India, de la cual recibió escritura, arte e influencia religiosa. Sus templos de ladrillo, las torres que aún se levantan en Ninh Thuan y alrededores, son testigos de ese pasado de esplendor y de comercio marítimo.
A lo largo de los siglos, el avance de los vietnamitas hacia el sur redujo el territorio cham hasta que el reino dejó de existir como Estado. Muchos chams permanecieron en el litoral, otros partieron hacia Camboya y más allá. Los que se quedaron guardaron la lengua y los rituales como una manera de seguir siendo quienes eran.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Vietnam No alcanzado
|
99,3%
|
138.000 |
Estados Unidos No alcanzado
|
0,7%
|
1.000 |
Tradicionalmente, las familias viven de la agricultura en tierras áridas, con cultivos de regadío, cría de animales, pesca y artesanía. La cerámica y el tejido de telar son oficios muy apreciados, y los más jóvenes también buscan trabajo en las ciudades. La sociedad se organiza por línea materna: la casa y la herencia suelen pasar por las mujeres, lo que les da un lugar de gran peso en la vida familiar.
El calendario está marcado por fiestas comunitarias ligadas a los antepasados, a las cosechas y a los ciclos religiosos, con música de tambores, danzas y ofrendas de comida. La vida gira en torno a la aldea y a los lazos de parentesco, y la hospitalidad y el respeto a los mayores son valores centrales.
La fe de los chams orientales se divide en dos grandes tradiciones. Los llamados balamon siguen una religiosidad de raíz hindú, muy mezclada con el culto a los antepasados y a divinidades locales. Sus sacerdotes dirigen ceremonias en los antiguos templos y guardan textos y rituales heredados de Champa.
Los llamados bani siguen una tradición de origen islámico, vivida de manera propia, con prácticas y un calendario que se formaron a lo largo de siglos en contacto con costumbres anteriores. En ambos casos, la religión es inseparable de la identidad del pueblo y de la vida de la comunidad, y abandonar la fe de los padres suele entenderse como alejarse de la familia y de la propia herencia cham.
La lengua cham es la que habla al corazón del pueblo, aunque muchos también leen y hablan vietnamita. Durante mucho tiempo, las Escrituras disponibles llegaban solo en vietnamita, una lengua en la que buena parte de los chams entiende con dificultad las palabras más profundas de la fe. En 2024 se publicó el Nuevo Testamento en cham oriental, fruto de años de trabajo de traducción. La Biblia completa sigue siendo una esperanza por cumplirse.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
Para los chams, fe e identidad caminan juntas: seguir a Jesús puede verse como abandonar al pueblo, a los antepasados y las fiestas que mantienen unida a la comunidad. Los cristianos son pocos, lo que dificulta formar iglesias cercanas y líderes arraigados en la propia cultura. Durante mucho tiempo, la Escritura solo estuvo disponible en vietnamita, y el evangelio fue percibido como algo venido de fuera, lejano a la lengua y a la memoria cham.
Hace falta que la Palabra de Dios sea oída y leída en la lengua del corazón, con materiales en audio y en texto que alcancen también a quienes leen poco. Las aldeas del litoral enfrentan la escasez de agua y tierras pobres, y muchas familias buscan mejores oportunidades de trabajo y de estudio para sus hijos.
Espiritualmente, los pocos que creen necesitan comunidad, discipulado y líderes de la propia cultura que los ayuden a vivir la fe sin romper con su pueblo. Que cada familia cham pueda conocer a Jesús como bendición para su herencia, y no como amenaza contra ella.
Un paso notable fue la publicación del Nuevo Testamento en cham oriental, en 2024, tras años de trabajo de traducción. Fue solicitado por iglesias de la propia región, preocupadas por la dificultad que muchos chams tienen con las Biblias en vietnamita. Ahora el mensaje de Jesús puede leerse y oírse en la lengua materna del pueblo, lo que abre camino para que nazcan nuevas comunidades de fe entre ellos.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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