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Homayon Zeary - Flickr, CC BY 2.0, via Joshua Project
Pueblo no alcanzado
Los árabes tunecinos son el pueblo mayoritario de Túnez, en el litoral norte de África, bañado por el Mediterráneo. Hablan el dárija, la variedad local del árabe, que en el día a día suena muy distinta del árabe estándar de los libros, los periódicos y los sermones. Es esa lengua, llena de préstamos del bereber, del francés, del italiano y del español, la que une a las familias en las calles, en los mercados y en los hogares.
La identidad tunecina mezcla capas de siglos: el pasado bereber, la memoria de Cartago y de Roma, la herencia árabe e islámica y la huella de la convivencia con Europa. Por eso muchos se ven al mismo tiempo como árabes, mediterráneos y africanos, con orgullo de una cultura abierta y hospitalaria.
También hay comunidades tunecinas repartidas por Europa y por otros continentes, que mantienen la lengua, la cocina y los lazos con la tierra de origen, aun viviendo lejos.
La región de la actual Túnez fue hogar de pueblos bereberes mucho antes de la llegada de los fenicios, que fundaron Cartago. Después llegaron los romanos, y la provincia africana se convirtió en una de las más prósperas del imperio, con una iglesia cristiana viva, que dio al mundo pensadores como Tertuliano y Cipriano.
En el siglo VII, los ejércitos árabes trajeron el islam y la lengua árabe, que poco a poco fueron adoptados por la población local. Siguieron dinastías, el dominio otomano y, más tarde, el período colonial francés. La independencia llegó en 1956, y desde entonces la identidad nacional se afirma entre la tradición árabe y musulmana y la apertura al mundo.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Túnez No alcanzado
|
94,1%
|
11.225.000 |
Libia No alcanzado
|
1,9%
|
226.000 |
Francia No alcanzado
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1,3%
|
161.000 |
Italia No alcanzado
|
0,9%
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102.000 |
Alemania No alcanzado
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0,8%
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95.000 |
Canadá No alcanzado
|
0,2%
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27.000 |
Arabia Saudí No alcanzado
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0,2%
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23.000 |
Bélgica No alcanzado
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0,2%
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21.000 |
Estados Unidos No alcanzado
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0,2%
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21.000 |
Suiza No alcanzado
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0,1%
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8.100 |
Suecia No alcanzado
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0,1%
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6.400 |
Emiratos Árabes Unidos No alcanzado
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0,1%
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6.000 |
Turquía No alcanzado
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0%
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5.100 |
La vida gira en torno a la familia extensa, y la hospitalidad es un valor central: recibir bien al visitante, con té de menta, café y una mesa generosa, es cuestión de honor. En las ciudades del litoral, el comercio, los servicios y el turismo sostienen a muchas familias, mientras que en el interior todavía pesan la agricultura, los olivos y la cría de animales.
La cocina es motivo de orgullo, con el cuscús, el aceite de oliva y la harissa, una pasta de chile que acompaña casi todo. Las fiestas religiosas y las bodas reúnen a parientes y vecinos durante varios días. Al mismo tiempo, la sociedad tunecina es conocida por ser relativamente abierta, con gran valoración de la educación, incluso para las mujeres.
Los árabes tunecinos son, casi en su totalidad, musulmanes suníes. El islam marca el calendario, las celebraciones de la familia, el ayuno de Ramadán y los ritos de nacimiento, matrimonio y duelo. Ser tunecino y ser musulmán suele verse como una sola cosa, y dejar la fe de los padres se entiende como alejarse de la propia gente.
Al mismo tiempo, el país tiene un fuerte rasgo secular, y muchos rara vez van a la mezquita. También hay devoción popular, con visitas a tumbas de hombres tenidos por santos, amuletos contra el mal de ojo y respeto por tradiciones transmitidas de generación en generación. Muchos llevan preguntas sinceras sobre Dios y sobre el sentido de la vida.
La lengua del corazón de los tunecinos es el dárija, pero la Escritura que circuló durante siglos en el mundo árabe fue escrita en árabe estándar, que suena lejano al habla del hogar. Ya existe un Nuevo Testamento en dárija, publicado en 2022 y disponible para lectura digital. Hay además la película sobre la vida de Jesús y grabaciones de audio en la lengua, un camino valioso para quien prefiere escuchar. La Biblia completa en el habla tunecina sigue siendo una esperanza por cumplir.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
Datos de traducción: Joshua Project.
La principal barrera es el vínculo entre identidad nacional e islam: quien se interesa por Jesús teme ser visto como alguien que abandonó a la familia y a la patria. Además, el ambiente muy secular produce indiferencia hacia la religión en general, y la imagen que muchos tienen del cristianismo viene de Europa y del período colonial. A esto se suma la escasez de Escrituras en el habla cotidiana y de comunidades de fe cercanas, lo que hace raro el primer contacto con el evangelio vivido de cerca.
Los tunecinos necesitan Escrituras que hablen al corazón en la lengua del hogar, con la conclusión de la traducción de la Biblia en dárija y la amplia difusión de lo que ya existe, en texto, audio y video. Necesitan también testimonios cercanos, de amigos y vecinos que vivan el amor de Cristo con humildad y respeto por la cultura local.
Los que creen en Jesús necesitan comunión segura, discipulado en su propia lengua y apoyo para enfrentar la presión de la familia y de la sociedad. En un pueblo marcado por la hospitalidad, la amistad sincera es un puente natural hacia conversaciones sobre la fe y el sentido de la vida.
Hoy existe un Nuevo Testamento en el habla tunecina, que puede leerse en el celular, y hay audios y una película sobre Jesús disponibles en la misma lengua. Esto permite que el evangelio llegue en privado a quien busca, sin depender de nadie cercano. La historia cristiana de la región, que tuvo una iglesia floreciente, recuerda que el mensaje de Cristo no es ajeno a esta tierra.
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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