Pueblo no alcanzado
Aji
Los aji, también llamados haji, son una pequeña comunidad de las montañas del sur de la isla de Sumatra, en Indonesia. Viven en dos enclaves en la región de Ogan Komering Ulu, en la provincia de Sumatra Meridional, y la mayor parte de sus aldeas se concentra en torno a Muara Dua. Es un pueblo de tierras montañosas, donde el café y el caucho marcan el paisaje y el sustento de las familias.
Hablan una lengua propia, de la familia austronesia, que los pueblos vecinos no logran entender. Ese idioma es uno de los rasgos más fuertes de su identidad. Los propios aji se enorgullecen de hablar casi todas las lenguas de Sumatra Meridional, y conviven en comunidades mixtas con los daya y los komering.
Los aji guardan una memoria colectiva marcada por las historias de sus antepasados, por una organización social heredada de antiguas estructuras militares y por un derecho consuetudinario que regula la vida de las aldeas. Poco conocidos fuera de su región, siguen siendo un pueblo discreto, ligado a la tierra y a la tradición.
La tradición oral cuenta que el pueblo desciende de un hombre que regresó de la peregrinación a La Meca, el haji, y de él viene el nombre por el que muchos los conocen. Otra narración popular dice que su lengua nació de la mezcla de otras doce, lo que revela cómo ellos mismos entienden la singularidad de su habla.
Se cuenta que, en tiempos del reino de Majapahit, un noble enviado desde allí gobernó a los aji desde Tanjung Raya, y que el pueblo resistió la colonización holandesa formando un ejército. De esa memoria quedó una jerarquía social que aún sigue el orden del antiguo ejército, y un sistema de leyes consuetudinarias conocido como Sumber Karta 12, que orienta a las aldeas y aplica sus sanciones.
| País | Porción del pueblo | Población |
|---|---|---|
Indonesia No alcanzado
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100%
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18.000 |
La vida en las aldeas gira en torno a la agricultura. El café y el caucho son las principales fuentes de ingresos, complementadas por la cría de animales pequeños, como cabras y gallinas. El ritmo del año sigue las cosechas, y la tierra es el centro de la economía doméstica.
Como las oportunidades locales son limitadas, casi todos los jóvenes dejan las montañas para trabajar, sobre todo en Java y en Yakarta. Esto crea un contraste entre la vida tradicional, regida por la costumbre, y la experiencia de las grandes ciudades. Cada aldea tiene su mezquita, y los aji son conocidos por convivir bien con personas de otras creencias.
La casi totalidad de los aji es musulmana, y cada aldea tiene su mezquita. La fe islámica forma parte de la vida comunitaria y de la identidad del pueblo, de modo que ser aji y ser musulmán suelen ir juntos. Casi no hay cristianos entre ellos, y el evangelio sigue siendo poco conocido.
Junto al islam, en muchas familias permanece el respeto por objetos heredados de los antepasados, entre ellos reliquias de guerra que se guardan y se veneran. Esa devoción muestra a un pueblo que valora el vínculo con el pasado y busca protección y bendición para la vida cotidiana en las cosas que recibió de sus abuelos.
La lengua aji aún no cuenta con la Escritura publicada. Se inició un trabajo de traducción, pero hasta ahora no hay materiales disponibles, como audio o películas, que lleven la Palabra de Dios al corazón del pueblo en su propio idioma. Quien desea conocer el mensaje de Jesús debe recurrir al indonesio, lengua de uso común en el país, que muchos entienden, pero que no es la lengua del hogar y de las emociones. La traducción del Nuevo Testamento al aji será un paso decisivo para que la buena noticia se oiga con claridad.
Un pueblo solo entiende de verdad el evangelio cuando lo escucha en la lengua de su corazón. Vea en qué etapa está la traducción.
- Traducción iniciada Etapa actual
- 2 Porciones Todavía falta
- 3 Nuevo Testamento Todavía falta
- 4 Biblia completa Todavía falta
Datos de traducción: Joshua Project.
Entre los aji, la identidad étnica y la religiosa están profundamente entrelazadas, de modo que abrazar una fe distinta puede verse como alejarse de la familia y de la comunidad. A ello se suman el aislamiento de las aldeas de montaña, la ausencia de Escrituras y de recursos en su lengua, y la casi inexistencia de cristianos entre ellos. Para la mayoría, el evangelio es desconocido, y no hay un testimonio cercano que lo vuelva familiar.
La pobreza y la falta de trabajo en las aldeas empujan a muchos jóvenes lejos de casa, dejando a las familias separadas. Hay necesidad de capacitación en gestión de pequeños negocios y en producción artesanal, que generen ingresos y empleo en la propia región y permitan que las familias permanezcan unidas.
En el campo espiritual, los aji necesitan oír el evangelio con claridad y en su lengua, conocer la Escritura traducida y encontrar personas de paz que los acojan como amigos. Sin una comunidad cristiana cercana, todavía no hay quien los acompañe en el camino de seguir a Jesús.
Ora por Aji
Intercede por este pueblo junto con cristianos de todo el mundo.
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