Un domingo reciente de 2026, un grupo de musulmanes entró en la pequeña iglesia de Drake Haron, ubicada dentro del Campo de Refugiados de Gorom, en Sudán del Sur, y lo agredió brutalmente durante el culto. El ataque, relatado por la ICC el 15 de junio de 2026, es representativo de la vulnerabilidad única que enfrentan los pastores y líderes cristianos que sirven en campos de refugiados, espacios donde diferentes comunidades religiosas conviven de forma forzada, muchas veces en tensión constante. Drake Haron sobrevivió, pero la congregación quedó en estado de shock y temor.
Sudán del Sur, nación que nació en 2011 como resultado de décadas de lucha de un pueblo mayoritariamente cristiano y animista contra la imposición de la ley islámica por parte de Sudán del Norte, sigue enfrentando una inestabilidad extrema. Los conflictos étnicos, el hambre y el desplazamiento forzado mantienen a millones de sursudaneses en campos de refugiados dentro y fuera del país. En esos ambientes, los pastores que se niegan a abandonar sus rebaños se convierten en blancos especialmente vulnerables, sin la protección de estructuras comunitarias establecidas y sin recursos básicos para sus familias.
Organizaciones como Christian Aid Mission y socios locales trabajan para apoyar a las iglesias en campos de refugiados, brindando capacitación a los líderes, materiales de discipulado y apoyo a las familias de pastores en riesgo. Sin embargo, el acceso a esas comunidades suele estar limitado por la inseguridad de las rutas y por la inestabilidad política de la región. La ICC y Puertas Abiertas piden específicamente oración por la protección de los pastores que sirven en campos de desplazados, uno de los ministerios más peligrosos y menos visibles del mundo cristiano actual.
Ora por la recuperación y la protección de Drake Haron, y por su congregación en el Campo de Gorom, pidiendo que el miedo no silencie el testimonio de la iglesia. Intercede por la seguridad de los pastores que sirven en campos de refugiados en Sudán del Sur y en toda el África subsahariana, para que Dios los rodee de protección sobrenatural. Ora para que los recursos de apoyo a esas comunidades crezcan, y que la presencia de la Iglesia en esos campos sea una señal tangible del amor de Cristo para los desplazados de todos los orígenes.


