En un Irán marcado por la persecución religiosa y el colapso económico, hay pastores que arriesgan la vida para visitar a creyentes aislados en distintas ciudades del país. La organización Transform Iran cuenta que la persecución mantiene separados a muchos cristianos, que solo se reúnen en pequeños grupos. "Ha sido una experiencia de mucho aislamiento para los creyentes", dice Lana Silk, directora del ministerio.
Las visitas pastorales brindan tanto ánimo espiritual como ayuda práctica: alimentos, medicamentos y productos de higiene. La crisis económica iraní ha dejado a muchas familias cristianas en una situación desesperada. "Es una lucha por sobrevivir, y tienen que tomar decisiones difíciles entre alimentar a la familia o comprar los medicamentos esenciales", relata Silk. Los pastores llegan como una señal tangible de que Dios no los ha olvidado.
Los resultados espirituales han sido notables. Una mujer había orado durante años para que su marido se convirtiera. Cuando un pastor los visitó, el impacto fue tan poderoso que el hombre abrió su corazón al evangelio y decidió seguir a Jesús. En otro caso, un grupo de nuevos creyentes que vivían en un profundo aislamiento había orado para que un cristiano los visitara. Cuando un pastor llegó milagrosamente a su puerta, vieron la respuesta directa de Dios.
El objetivo del ministerio es tanto proporcionar ayuda como caminar al lado de quienes sufren. "No podemos quitarles el sufrimiento, pero sí podemos asegurarnos de que nunca sufran solos". Ora por sabiduría y protección para los pastores que viajan por Irán, y por perseverancia para los creyentes que afrontan desafíos cada vez mayores.


