Un ataque con ácido contra la médica Mahnoor Nasir mientras trabajaba en un hospital de Quetta, Pakistán, a principios de junio de 2026, reavivó la preocupación por la seguridad de las mujeres en el país. El caso provocó protestas y peticiones de mayor protección legal. El incidente pone de relieve una realidad más amplia: las mujeres pakistaníes, especialmente las pertenecientes a minorías religiosas, sufren abusos generalizados cuando desafían las expectativas sociales tradicionales.
Greg Musselman, de La Voz de los Mártires de Canadá, relata que muchas niñas cristianas son secuestradas y obligadas a casarse contra su voluntad. "Sabemos de tantas jóvenes y niñas que han sido secuestradas y que ahora mismo viven en situaciones horribles, obligadas a casarse contra su voluntad". Pese a la gravedad de la situación, ha habido algunos avances: en 2026, la provincia de Punyab ratificó la Ley de Prevención y Protección contra la Violencia Doméstica.
Sobre la nueva ley, Musselman expresa una esperanza cautelosa: "También se espera que esta ley proteja a las niñas cristianas del secuestro, las conversiones forzadas y el matrimonio forzado". Pero advierte: las leyes que no se aplican de manera constante no resuelven el problema. Mientras las autoridades no garanticen la aplicación efectiva de la legislación, las mujeres vulnerables de las minorías religiosas siguen en peligro.
Ora para que se cumplan las leyes de Pakistán y para que las autoridades protejan a las mujeres y niñas vulnerables. Ora para que los responsables de los abusos rindan cuentas. Ora también para que Pakistán reciba una mayor presión internacional para proteger a las minorías religiosas y para que el evangelio transforme el corazón de este pueblo.


