Siria es uno de los países más peligrosos del mundo para compartir el evangelio. En comunidades como la chií y la drusa, anunciar a Jesús puede costar la vida. En este contexto trabajan los obreros del evangelio formados por Global Catalytic Ministries (GCM), no por ausencia de miedo, sino a pesar de él.
"No es la ausencia de miedo, es lo que haces con él", explica Mike, de GCM, una organización que colabora con obreros comprometidos con servir a Jesús en lugares donde aún no lo conocen.
La historia de la hermana H ilustra este principio con fuerza. Al sentir el llamado de Dios a alcanzar a su propia comunidad chií en Siria, intentó cruzar un corredor controlado por el ISIS. Fue detenida e interrogada. Ante el peligro, comenzó a orar en voz alta, proclamando el Salmo 27: "El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?" Sin explicación alguna, fue liberada y se le permitió pasar. Hoy, la hermana H está integrada en una comunidad chií, haciendo discípulos donde el riesgo es mayor y donde el evangelio nunca había llegado.
Otra obrera, la hermana S, trabaja entre los drusos, un grupo hermético con una fuerte resistencia al evangelio. Gracias a su perseverancia y fidelidad, el primer bautismo druso de Siria tuvo lugar en 2025. Un hito histórico para una comunidad que nunca antes había visto a alguien seguir públicamente a Jesús.
GCM planea enviar tres oleadas de discípulos para fortalecer y ampliar estos núcleos centrados en Cristo en uno de los lugares donde la persecución es más intensa en la tierra. Ora por las hermanas H y S, y por todos los obreros que, con fe y valentía, llevan la luz del evangelio a las tinieblas más densas de Siria.
Fuente: Mission Network News


