Pocas personas escribieron sobre la gracia de Dios en medio de un dolor tan real como el poeta inglés William Cowper. Autor de algunos de los himnos más amados de la historia cristiana, los compuso mientras enfrentaba, durante décadas, crisis severas de depresión, desesperación y la convicción íntima de estar perdido.
Nacido el 26 de noviembre de 1731 en Berkhamsted, Inglaterra, hijo de un clérigo anglicano, Cowper perdió a su madre a los seis años, una ausencia que marcaría toda su vida emocional. Se formó en derecho y llegó a ser aprobado como abogado, pero nunca ejerció la profesión con regularidad.
En 1763, ante la perspectiva de un examen público para asumir un cargo en la Cámara de los Lores, Cowper sufrió un colapso mental e intentó suicidarse tres veces. Fue internado durante cerca de dieciocho meses en el asilo del médico Nathaniel Cotton, en St. Albans, donde recibió cuidado atento.
Todavía en el asilo, leyendo Romanos 3:25 en un banco del jardín, Cowper relató haber recibido, en sus propias palabras, los plenos rayos del Sol de Justicia sobre su conciencia. Esa experiencia de conversión evangélica marcaría, de ahí en adelante, toda su obra poética.
En 1767 se mudó al pueblo de Olney, donde se acercó al pastor John Newton, ex capitán de barcos negreros convertido al evangelio. Juntos, los dos reunieron textos que se convertirían en los Olney Hymns, publicados en 1779, entre ellos Dios se mueve de manera misteriosa y Hay una fuente llena de sangre.
Una nueva crisis, en 1773, interrumpió los planes de matrimonio con Mary Unwin, amiga que cuidó de él como una madre durante casi treinta años. De ahí en adelante, Cowper vivió con la convicción íntima y persistente de estar excluido de la misericordia divina, un sufrimiento que nunca lo abandonó por completo, aun escribiendo sobre la gracia con tanta belleza.
En los años siguientes, animado por su amiga Lady Austen, escribió el poema cómico The Diverting History of John Gilpin (1782) y su obra maestra en verso libre, The Task (1785). En 1791 publicó una aclamada traducción de la Ilíada y la Odisea de Homero.
La muerte de Mary Unwin, en diciembre de 1796, profundizó su sufrimiento e inspiró su último poema, El náufrago (1799). Cowper murió el 25 de abril de 1800, pero sus himnos siguen siendo cantados hoy, recordando que la fe cristiana reserva espacio incluso para quien atraviesa la angustia más oscura y duradera.