Casi todo el mundo ha amado alguna vez a alguien que no le correspondió de la misma forma, o ha sentido que el suelo desaparecía bajo sus pies al descubrir una traición dentro de casa. Ese dolor íntimo y universal fue el material que Dios eligió para predicar a través de un profeta llamado Oseas.
Oseas profetizó en el reino del Norte, Israel, en un tiempo de prosperidad externa y podredumbre interna: idolatría, alianzas políticas equivocadas, injusticia social. Su ministerio atravesó los reinados de varios reyes, desde Jeroboán II hasta Ezequías (Oseas 1:1).
Fue en ese escenario que Dios dio una orden impactante: «Ve y toma por esposa a una prostituta, porque este país se ha entregado a la prostitución, alejándose del SEÑOR» (Oseas 1:2). Oseas obedeció y se casó con Gomer.
Los tres hijos del matrimonio recibieron nombres que eran sentencias proféticas: Jezreel anunciaba juicio, Lo-ruama significaba no amada, Lo-ammi significaba no mi pueblo. Cada nombre era un resumen del estado espiritual de Israel.
Gomer no permaneció fiel. En algún momento dejó al profeta y cayó en algún tipo de servidumbre. Dios entonces mandó a Oseas hacer algo aún más difícil: comprarla de nuevo por quince siclos de plata y una cantidad de cebada, y amarla otra vez (Oseas 3:1-2).
Cada gesto doloroso de Oseas era un espejo. El matrimonio roto era la fotografía de la alianza quebrantada entre Dios e Israel, la recompra era la imagen de un amor que va tras quien ya no merece ser buscado.
En medio del dolor, el libro guarda algunas de las palabras más tiernas del Antiguo Testamento: «Te haré mi esposa para siempre, te daré como dote el derecho y la justicia, el amor y la compasión» (Oseas 2:19), y «misericordia quiero, y no sacrificios» (Oseas 6:6), frase que el propio Jesús repetiría siglos después.
La vida de Oseas le pregunta al lector qué hace cuando es traicionado, y qué hace Dios cuando nosotros lo traicionamos. Antes de escribir una sola línea de teología, Oseas vivió el evangelio: un amor decidido a buscar al infiel y llamarlo de vuelta a casa.