Nato Saint (nombre usado: Nate Saint) hizo su primer vuelo a los siete años junto a su hermano mayor, Sam, futuro piloto comercial. Nacido en 1923 cerca de Hershey, Pensilvania, creció en una familia numerosa y descubrió temprano la pasión que definiría toda su vida: pilotar.
Se alistó en el ejército de los Estados Unidos a los diecinueve años, con la esperanza de volar durante la Segunda Guerra Mundial. Una infección recurrente en la pierna, secuela de una herida de la infancia, volvió a manifestarse cerca del final del entrenamiento de cadete y lo apartó de las cabinas militares antes de que completara su formación como piloto de combate.
En 1947 estudió cerca de un año en Wheaton College, donde conoció a Marjorie Farris, con quien se casó el 14 de febrero de 1948. Ese mismo año, la pareja partió hacia Ecuador, enviada por la Mission Aviation Fellowship (MAF), para abrir una base de apoyo aéreo en Shell Mera.
Durante ocho años, Nate voló llevando medicinas, suministros y noticias a misioneros y comunidades aisladas en la selva amazónica ecuatoriana, donde prácticamente no existían caminos. Perfeccionó una técnica propia: soltar un balde atado a una cuerda mientras sobrevolaba en círculo cerrado, manteniendo el objeto casi inmóvil en el aire.
En septiembre de 1955 formó equipo con Jim Elliot, Ed McCully, Pete Fleming y Roger Youderian para intentar contactar al pueblo waodani, entonces llamado por sus vecinos “auca”, conocido por su historia de violencia contra forasteros. En octubre usó por primera vez el balde para entregar regalos por vía aérea; en total, trece entregas prepararon el terreno.
La decisión de buscar contacto directo se tomó con prisa y en sigilo parcial frente a la propia organización misionera, que no llegó a autorizar formalmente la operación, y décadas después historiadores de la misión debatirían si eso subestimó el riesgo para los cinco hombres y para el propio pueblo waodani.
El 3 de enero de 1956, el grupo acampó en una playa a orillas del río Curaray. Cinco días después, el 8 de enero, Nate Saint y sus cuatro compañeros fueron muertos a lanza por guerreros waodani, episodio que la revista Life llevaría al mundo entero.
La hermana de Nate, Rachel Saint, y la viuda de Jim Elliot, Elisabeth Elliot, permanecieron entre los waodani en los años siguientes. Varios guerreros, incluidos algunos de los que participaron en la emboscada, se convirtieron al cristianismo, y décadas después el hijo de Nate, Steve, volvió a vivir entre ellos.