Seguramente ya escuchaste la frase “no serán juzgados por el color de la piel, sino por su carácter”. Nació del corazón de un pastor bautista que decidió llevar su fe a las calles, los tribunales y las prisiones de Estados Unidos.
Nacido en Atlanta, Georgia, en 1929, recibió al nacer el nombre de Michael King Jr. Cinco años después, su padre, también pastor, cambió su propio nombre y el de su hijo a Martin Luther, en homenaje al reformador alemán que había conocido en un viaje a Europa.
Se graduó en sociología en Morehouse College, estudió teología en Crozer Theological Seminary y concluyó el doctorado en Boston University en 1955. Aún estudiante, se casó con Coretta Scott, compañera de vida y de lucha hasta el fin de sus días.
En diciembre de 1955, con apenas 26 años, asumió el liderazgo del boicot a los autobuses de Montgomery, iniciado tras la detención de Rosa Parks. El boicot duró más de un año y lanzó a King como voz nacional de la resistencia no violenta.
En 1957 ayudó a fundar la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur, red de pastores que coordinó campañas contra la segregación. Encarcelado en Birmingham en 1963, escribió una carta que se convirtió en un clásico de la desobediencia civil cristiana.
Ese mismo año, pronunció un discurso ante 250 mil personas en Washington, repitiendo el estribillo “yo tengo un sueño” y citando a los profetas Amós y Isaías. En 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose, a los 35 años, en el laureado más joven hasta entonces.
Su trayectoria no estuvo libre de fallas. En 1991, un panel de Boston University confirmó que cerca de un tercio de su tesis doctoral contenía pasajes copiados sin la debida cita de otro autor, falla reconocida por historiadores serios, aunque el título no fue revocado.
Fue asesinado en Memphis, el 4 de abril de 1968, un día después de dar un discurso en apoyo a los basureros en huelga. Su vida mostró que la fe cristiana puede confrontar la injusticia sin abandonar el amor, ni siquiera hacia el adversario.