¿Alguna vez intentaste entender algo profundamente importante solo por la explicación de otra persona, sin acceso directo a la fuente? Fue ese vacío, entre el pueblo común y la Palabra de Dios, lo que consumió la vida de Guillermo Tyndale.
Formado en Oxford y Cambridge y ordenado sacerdote, Tyndale veía a los fieles ingleses depender de sermones en latín para conocer las Escrituras. Como tutor en Little Sodbury, discutió con clérigos que preferían la tradición de la iglesia al texto bíblico, y decidió que el pueblo común necesitaba leer la Biblia con sus propias palabras.
Sin apoyo de la Iglesia de Inglaterra, dejó el país en 1524 y nunca más regresó. En Europa, tradujo el Nuevo Testamento directamente del griego y lo publicó en Worms, en 1526, la primera traducción impresa de este tipo al inglés.
Copias de contrabando cruzaron el mar escondidas en fardos de tela. Tyndale siguió trabajando: en 1530 publicó el Pentateuco, traducido del hebreo original, y escribió obras políticas que lo convirtieron en enemigo tanto del clero como del propio rey.
Sus contemporáneos lo describieron como un hombre difícil e inflexible, poco dispuesto a aceptar correcciones; su enfrentamiento teológico con Tomás Moro estuvo marcado por la dureza de ambos lados. Tyndale no era un héroe sin aristas, sino un hombre de convicción obstinada, a veces áspera.
Refugiado en Amberes, bajo la protección de un mercader inglés, fue traicionado en 1535 por Henry Phillips, quien se hizo pasar por amigo. Preso en el castillo de Vilvoorde, fue juzgado por herejía y, en octubre de 1536, estrangulado y quemado en la hoguera.
Sus últimas palabras, según el relato de Juan Foxe, fueron una súplica: Señor, abre los ojos del rey de Inglaterra. Pocos años después, el propio rey autorizó una Biblia en inglés construida sobre el trabajo de Tyndale.
Hoy, casi todo cristiano lee la Biblia en su propia lengua sin pensarlo dos veces. Tyndale pagó con la vida para que esa posibilidad existiera, y su convicción todavía sostiene a quienes traducen las Escrituras en las fronteras del mundo.