Pocas personas comunes han visto que su oración personal se convirtiera en el lema de todo un pueblo. Evan Roberts fue un joven minero galés que, movido por la búsqueda sincera de Dios, se convirtió en el rostro del mayor avivamiento que Gales haya vivido.
Nacido el 8 de junio de 1878 en Loughor, hijo del minero Henry Roberts y de Hannah Roberts, Evan creció en un hogar metodista calvinista. Entró en las minas de carbón a los once años, junto a su padre, y más tarde trabajó como aprendiz de herrero con su tío.
A pesar de su escasa educación formal, se dedicaba a la lectura de la Biblia y a la oración desde joven, memorizando largos pasajes de las Escrituras. A los quince años ya enseñaba en la escuela dominical de la capilla de Pisgah, revelando un celo espiritual poco común para su edad.
En 1903 fue aceptado como candidato al ministerio por la Iglesia Presbiteriana de Gales y, en septiembre de 1904, se matriculó en la escuela de Newcastle Emlyn para prepararse como pastor. Fue en ese período de formación cuando vivió la experiencia que cambiaría su vida.
En septiembre de 1904, en la convención de Blaenannerch, escuchó al predicador Seth Joshua orar: “Señor, dóblanos”. Embargado por la emoción, Evan gritó: “¡Dóblame! ¡Dóblame! ¡Dóblanos!” y regresó a Loughor convencido de que Dios preparaba un avivamiento para su país.
En octubre de ese año, comenzó a predicar en la capilla Moriah con un mensaje sencillo, resumido en cuatro puntos: confesar todo pecado conocido, apartar cualquier duda, obedecer con prontitud al Espíritu Santo y confesar a Cristo públicamente. En pocas semanas, reuniones abarrotadas se extendieron por todo Gales.
Se estima que cerca de cien mil personas se convirtieron en pocos meses, y la noticia cruzó fronteras, influyendo en avivamientos en Escandinavia, en América y, más tarde, en el naciente movimiento pentecostal ligado a la calle Azusa, en Estados Unidos. Los historiadores también registraron una caída significativa en los índices de embriaguez y criminalidad en las comunidades galesas.
Sin embargo, no todo fue consenso. En su campaña más controvertida, en Liverpool, a comienzos de 1905, Evan Roberts llegó a afirmar que había recibido mensajes directos de Dios sobre iglesias y personas presentes en las reuniones, lo que dividió opiniones incluso entre los partidarios del avivamiento. Los biógrafos reconocen que, en ese momento, llegó a reclamar para sí un discernimiento que ningún ser humano puede tener.
El esfuerzo extremo cobró un precio alto. Ya en 1906, agotado física y emocionalmente, Evan Roberts se retiró a la casa de la evangelista Jessie Penn-Lewis, en Inglaterra, y vivió años de reclusión y depresión. Años después, firmó junto a ella el polémico libro “War on the Saints” (1912), hoy cuestionado por parte de los estudiosos por su doctrina sobre la guerra espiritual.
Murió en Cardiff, el 29 de enero de 1951, casi olvidado por el público que antes lo aclamaba. Su vida recuerda que el avivamiento no depende de títulos ni de preparación académica, sino de un corazón dispuesto a dejarse doblegar por la voluntad de Dios.