Mucha gente lee hoy la Biblia en un lenguaje fácil y directo sin imaginar el trabajo que hay detrás de esa elección. Eugene Peterson pasó años convirtiendo el hebreo y el griego bíblicos en frases que suenan como una conversación cotidiana, no como un discurso solemne.
Nació el 6 de noviembre de 1932 en East Stanwood, en el estado de Washington, y creció en Kalispell, Montana. Su padre era carnicero; su madre, predicadora laica pentecostal, lo llevaba a reuniones de avivamiento y le dio un contacto temprano con el lenguaje bíblico y la emoción de la fe.
Se graduó en filosofía en Seattle Pacific en 1954, estudió teología en Nueva York y lenguas semíticas en Johns Hopkins. Ordenado pastor presbiteriano en 1958, enseñó hebreo y griego antes de asumir, en 1962, una iglesia recién fundada en Bel Air, Maryland, donde permanecería durante 29 años.
Allí forjó su visión del pastorado: no ocupado, atento a las personas, resistente a la prisa y a los números. El ensayo El pastor no ocupado, de 1981, y el libro The Contemplative Pastor, de 1989, se convirtieron en referencia para pastores cansados de administrar iglesias como empresas.
A lo largo de la década de 1990, mientras enseñaba teología espiritual en el Regent College, en Canadá, trabajó en la traducción que se convertiría en El Mensaje, publicada en 2002. La paráfrasis vendió millones de ejemplares, aunque recibió críticas de teólogos más conservadores por su estilo demasiado libre en algunos pasajes.
En 2017, un comentario sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo generó fuerte repercusión; al día siguiente, una nota reafirmó la visión tradicional del matrimonio. Su biografía autorizada revelaría después que el texto de la retractación había sido escrito por su editor, y su hijo dudaría de que reflejara realmente la convicción de su padre.
En sus últimos años, ya retirado en Montana, escribió una serie de cinco libros sobre teología espiritual y un libro de memorias sobre el ministerio parroquial, The Pastor. Prefería hablar de la vida sencilla de una iglesia pequeña antes que construirse un nombre de alcance nacional.
Peterson murió el 22 de octubre de 2018, en Lakeside, Montana, a los 85 años, tras un período de demencia e insuficiencia cardíaca. Dejó como legado una generación de pastores y lectores formados por su invitación a una fe paciente, encarnada en la vida de cada día.