Pocos misioneros creyeron tanto en el poder de un aula como Alexander Duff. Hijo de un agricultor escocés, cambió la comodidad de una carrera académica prometedora por el viaje incierto a la India, convencido de que enseñar también era evangelizar.
Nacido en 1806 en Moulin, Escocia, Duff estudió en la Universidad de St. Andrews, donde las clases del profesor Thomas Chalmers despertaron en él el llamado misionero. En 1829 fue ordenado como el primer misionero oficial de la Iglesia de Escocia enviado a la India.
El viaje casi no llegó a suceder: dos barcos naufragaron en el camino, uno de ellos llevando al fondo del mar buena parte de su biblioteca personal. Aun así, llegó a Calcuta en mayo de 1830 decidido a empezar de nuevo desde cero.
En julio de ese año fundó la General Assembly’s Institution, escuela que enseñaba ciencias y literatura en inglés junto al estudio de la Biblia. El reformista hindú Rammohun Roy ayudó a conseguir el primer edificio y los primeros alumnos, abriendo camino ante las familias de la élite bengalí.
Duff apostaba por una teoría del filtro descendente: educar a las clases más altas para que el conocimiento cristiano descendiera, con el tiempo, a toda la sociedad. En la práctica, pocos alumnos se convirtieron, y el hinduismo se mostró más resistente y adaptable de lo que él preveía.
Su visión del hinduismo era dura: llegó a llamarlo, en discursos, el más estupendo entre todos los sistemas de falsa religión jamás fabricados. Los historiadores también señalan que prestó poca atención a las lenguas locales, a diferencia de los bautistas de Serampore, que invertían más en el bengalí y en la educación femenina. Aun así, formó convertidos notables, como el erudito Krishna Mohan Banerjea.
De vuelta en Escocia, Duff atravesó la Disrupción de 1843, se unió a la Iglesia Libre y reinició la obra en la Free Church Institution. Fue elegido Moderador de la Asamblea General en dos ocasiones, en 1851 y 1873, un hecho único en la historia de la denominación.
En 1867 ayudó a crear, en Edimburgo, la primera cátedra de misiones extranjeras del mundo, convirtiéndose en su primer profesor y formando generaciones de misioneros después de él. Murió en 1878, dejando un modelo de escuela cristiana que aún inspira a quienes unen fe y educación en los campos misioneros de hoy.