¿Quién no ha sentido que el suelo se abre bajo sus pies cuando un vecino, antes neutral, decide aliarse con su mayor adversario? Eso fue lo que sintió Adonisedec cuando supo que Gabaón, ciudad a pocos kilómetros de Jerusalén, había hecho un tratado de paz con Israel.
Adonisedec era rey de Jerusalén, una ciudad amorrea que todavía no pertenecía a Israel. Vio, cada vez más asustado, la caída de Jericó y Hai ante el ejército de Josué. Cuando Gabaón cambió de bando, el peligro se acercó todavía más a su propio trono.
En vez de negociar, Adonisedec optó por la fuerza. Convocó a los reyes de Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón, formando una coalición de cinco ejércitos amorreos. Juntos, cercaron Gabaón para castigar a la ciudad por la alianza y frenar el avance israelita antes de que fuera demasiado tarde.
Gabaón pidió auxilio a Josué, que marchó toda la noche desde Gilgal y cayó por sorpresa sobre la coalición. El Señor sembró el pánico entre los amorreos, y una lluvia de piedras de granizo mató a más enemigos que la espada israelita.
Josué pidió que el sol y la luna permanecieran quietos, y el día se prolongó hasta que la victoria fue completa. Los cinco reyes huyeron y se escondieron en una cueva en Maquedá, pero fueron encontrados. Adonisedec, que había intentado aplastar la alianza de Gabaón, terminó ejecutado y sepultado en la misma cueva donde había buscado refugio.
La historia de Adonisedec es una advertencia silenciosa sobre las alianzas formadas por miedo y venganza. Reunió poder, ejércitos y reyes para detener lo que Dios ya había decidido hacer. ¿Cuántas veces también nosotros resistimos un cambio que no controlamos, confiando en nuestra propia fuerza para contener algo más grande que nosotros?
Al final, ni la coalición ni la cueva salvaron a Adonisedec. La misma historia que registra su caída también muestra a Gabaón, el enemigo que intentó destruir, siendo acogido en medio del pueblo de Dios. Donde hay resistencia orgullosa, Dios sigue firme en su propósito; donde hay disposición para la paz, hay lugar en la mesa.