Quiriat Jearim se ubicaba en la región montañosa entre Jerusalén y la llanura costera, en la frontera entre los territorios de Judá y Benjamín. Era originalmente una de las ciudades de la liga hevea, junto con Gabaón, Cafira y Beerot.
El episodio más destacado del lugar ocurrió después de que los filisteos devolvieran el arca del Señor, capturada en batalla. Procedente de Bet Semes, el arca fue recibida en Quiriat Jearim y guardada en la casa de Abinadab, en la colina. Su hijo Eleazar fue consagrado para cuidarla.
El arca permaneció allí durante unos veinte años, mientras todo Israel buscaba al Señor bajo el liderazgo de Samuel. Solo más tarde, ya como rey, David reunió al pueblo y subió a Quiriat Jearim para llevar el arca a Jerusalén, su morada definitiva.
Siglos después, un profeta poco conocido llamado Urías, hijo de Semaías, salió de allí para anunciar el mismo mensaje de juicio que Jeremías predicaba en Jerusalén, y pagó con su vida por ello.
Quiriat Jearim muestra que Dios puede habitar, por un tiempo, en lugares modestos y casi olvidados, hasta el momento justo de llevar su presencia más adelante.
